El Tratado es un instrumento jurídicamente vinculante que fue negociado por los países miembros de la FAO y entró en vigor en junio de 2004, al culminar un largo proceso iniciado en la década de 1970.
Su objetivo es salvaguardar la diversidad genética de las plantas cultivadas, tres cuartas partes de las cuáles se calcula que se han perdido durante el último siglo.
Variedades modernas y uniformes
A lo largo de la historia, el ser humano ha utilizado cerca de 10.000 especies vegetales para alimentarse, pero hoy en día poco más de un centenar constituyen la base de nuestra alimentación, debido a la introducción de un reducido número de variedades comerciales modernas y enormemente uniformes.
En la primera reunión del órgano rector del Tratado, que tendrá lugar en la capital española esta semana, participan todos los países que han ratificado el Tratado, que en la actualidad suman un centenar, después de la reciente adhesión de Irán.
En esta cita se desarrollarán los mecanismos que harán posible su implementación y se decidirán aspectos de gran importancia, como la estrategia financiera, el acceso a los recursos fitogenéticos y la distribución de beneficios derivados de su uso, informó la FAO en un comunicado.
Garantía de recursos suficientes
En paralelo a esta reunión, se celebrará un Segmento Ministerial el martes, en el que se espera una significativa participación y un mensaje político decidido para que se garanticen los recursos financieros y humanos suficientes para el funcionamiento del Tratado, sobre todo en los países en vías desarrollo.
De hecho, uno de los aspectos más destacables de este acuerdo es su universalidad y el impulso a una estrecha cooperación Norte-Sur, agregó la FAO.
"Este acuerdo internacional no sólo garantiza la conservación y el uso sostenible de los recursos fitogenéticos, sino también el reparto justo y equitativo de los beneficios que se derivan de su uso, incluidos en su caso beneficios monetarios procedentes de la comercialización", indicó José Esquinas Alcázar, que desde 1983 es secretario de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO.
Un trabajo reconocido
"Por vez primera se reconocen los derechos de los agricultores sobre la base de que han sido los pequeños agricultores tradicionales de todas las regiones del mundo los que más han contribuido durante milenios al desarrollo de la diversidad biológica agrícola y continúan siendo hoy sus principales custodios", aseguró Esquinas Alcázar.
Los recursos genéticos constituyen la materia prima que los agricultores y los científicos necesitan para desarrollar nuevas variedades que permitirán a la Humanidad hacer frente a potenciales desafíos como plagas en las plantas, cambios del clima, y también para enriquecer la dieta alimentaria.
La FAO considera el Tratado esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en particular el primero, que es la erradicación del hambre y la pobreza extrema, y el séptimo, que se refiere a garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.




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