En un discurso tras visitar un centro de acogida de inmigrantes en Omaha (Nebraska), Bush afirmó que "un aspecto de la estrategia para asegurarnos que tenemos un sistema de inmigración que funciona, que es ordenado y justo, es acercarnos y ayudar a la gente a asimilarse en este país".
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Bush anunció que a su regreso a Washington firmará una orden ejecutiva para crear un grupo de trabajo que se centre en ampliar las clases para inmigrantes sobre esas materias, con el fin de ayudar a los extranjeros que quieran quedarse permanentemente en EEUU a integrarse.
En su discurso, Bush reconoció que el debate en torno a una reforma integral del sistema migratorio, en un país donde se calcula que existen 12 millones de extranjeros "sin papeles", es "un debate duro para Estados Unidos".
Esta reforma se ha convertido en una de los principales disputas en el Congreso en un año electoral.
El proyecto de Ley
El Senado ha aprobado un proyecto de ley que combina medidas más duras de seguridad en la frontera con un programa de trabajadores temporales y una vía para regularizar a los "ilegales" que lleven más tiempo en el país y que no hayan cometido delitos.
En cambio, el proyecto de ley que ha pasado la Cámara de Representantes pone el énfasis únicamente en el endurecimiento de la seguridad, sin proporcionar ninguna vía para la regularización, al considerar que cualquier concesión en ese sentido equivaldría a una amnistía.
El proceso se promete duro y lleno de agrios debates, ante lo enconado de las posturas.
Último día de la gira
En este sentido, no es casual la elección de Nebraska para poner punto final a la gira de dos días de Bush sobre la reforma migratoria.
Este estado, en pleno corazón de Estados Unidos y de inclinación marcadamente republicana, ha visto crecer gradualmente su población inmigrante.
Entre los años 2000 y 2004, la cifra de hispanos residentes en este estado creció en 26.000 personas, un 70 por ciento del aumento total, mientras que el número de habitantes blancos bajó en 500 personas.
Las disputas
En declaraciones que publica hoy el periódico Omaha World Herald, Ben Nelson, senador demócrata, apunta la posibilidad de que ni siquiera llegue a reunirse el comité bicameral para unificar los dos proyectos de ley, lo que impediría su aplicación legal.
"No puedo ver cómo se va a hacer. Tendríamos más gente que querría cruzar la frontera que en cualquier momento del pasado. El problema se haría mayor", añadió el senador.
En su discurso de hoy, Bush, que el martes visitó Texas y Nuevo México, expresó en cambio su optimismo acerca de que las dos cámaras lograrán resolver sus diferencias y aprobar la reforma migratoria.
El presidente afirmó que, pese "a que la gente opina, y grita, y arma bulla, y se insulta (...), está emergiendo un consenso en torno a este tema".
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