Pim Pam Puig. Los indignados del movimiento 15-M lo definían en sus pancantas de este modo tan onomatopéyico, tajante y acusador tras las cargas de los antidisturbios. Ahora son los propios mossos, sus subordinados, los que le gritan, cantan, protestan y se encierran en contra de los recortes. Tanto unos como otros ven en Felip Puig, el conseller catalán de Interior, una figura polémica y autoritaria.
Tras iniciar su carrera política siendo concejal de Parets del Vallès, fue conseller de Medio Ambiente y de Política Territorial con Jordi Pujol y, cuando parecía que se retiraría a un cargo secundario, aceptó la cartera de Interior que le ofreció Artur Mas. Los desalojos de okupas y cargas contra indignados han dejado poso no sólo en los titulares. El programa de sátira política Polònia, de TV3, la televisión pública catalana, lo caricaturiza con un bate de béisbol en la mano. Algo que dice no disgustarle.
Sólo cuando ha sido necesario se ha utilizado la violenciaLa carga policial que ordenó contra los indignados acampados en la plaza Catalunya de Barcelona el pasado 27 de mayo dejó a su paso 120 heridos y una manifestación de 10.000 personas pidiendo su dimisión fulminante. Sin embargo, la denuncia que presentaron los afectados contra él y varios responsables políticos y policiales, no le ha perjudicado gracias a su condición de aforado.
Su imagen llegando en helicóptero a un Parlament cercado por los manifestantes también dio la vuelta al mundo. Un balance de 6 detenidos, 36 heridos y un cúmulo de denuncias lo empujó a acabar admitiendo "insuficiencias" para proteger la entrada de diputados en la Cámara.
Las 'perlas' de Puig
Este mismo miércoles, fuentes sindicales de los Mossos han informado de que Puig pidió los números de placa a dos agentes que estaban provocando un atasco con un control de tráfico, cuando él siempre ha defendido que no tienen por qué llevar los números TIP a la vista.
Estas son algunas de las declaraciones del conseller Puig que más reacciones han provocado:
"Montilla insulta la inteligencia de los electores con su propuesta de celebrar un cara a cara en castellano con Mas". Esta "desafortunada" declaración, como la definió la entonces consellera de Justícia, Montserrat Tura, la hizo Puig durante la campaña electoral de las elecciones autonómicas del 28 de noviembre de 2010.
El objetivo no era desalojar la plaza"Volvería a tomar la misma decisión. Di instrucciones para la limpieza del campamento. El objetivo no era desalojar la plaza. Sólo cuando ha sido necesario se ha utilizado la violencia". Estas fueron las primeras palabras del jefe de los Mossos tras las cargas de los antidisturbios contra los acampados en la plaza Catalunya de Barcelona que hirieron a 120 personas. Ni las fotografías ni los vídeos que mostraban a los agentes agrediendo a gente sentada pacíficamente evitaron que Puig manifestase que daría de nuevo la misma orden ese 27 de mayo.
"No se puede estar poniendo en duda permanentemente el trabajo, la calidad, la solvencia y la entrega de la policía del país". Al día siguiente de la carga, reflejada en todos los diarios, Puig acusó a los medios de comunicación de poner en duda el trabajo de los Mossos y de no publicar imágenes de los agentes heridos.
"Es falso que se agrediera a periodistas. Lamento los heridos de la intervención policial, pero era necesaria para cumplir los objetivos". El 8 de junio, dos semanas después de la carga, el conseller vuelve a justicificar la actuación policial y tacha de falsedad que varios periodistas sufiesen agresiones por parte de los Mossos, cuando éstas habían quedado reflejadas en varias grabaciones.
Lamento los heridos de la intervención policial, pero era necesaria para cumplir los objetivos"En mi moto y mi coche particulares llevo el CAT. Yo no necesité que hubiera ningún gobierno que me dijera lo que tenía que hacer para llevar una matrícula de mi país". El 18 de julio, el titular de Interior defendió el hecho de pegar en las matrículas el adhesivo con las letras "CAT" sobre o al lado de la "E" de España.
"El detenido estaría vivo si no se hubiera resistido tan violentamente a los Mossos". La muerte de un ciudadano de Manresa por un colapso cardiorespiratorio provocado durante su detención tampoco ablandó al jefe de la Policía catalana. El 2 de enero de este año aseguró que estaba "convencido de que, sin resistencia durante la detención, esta situación no se habría producido" y defendió "a priori a la policía porque siempre cumple escrupulosamente las normas".
"En la Comunidad de Madrid se creen más chulos que nadie". Sin pelos en la lengua, el pasado 11 de enero el conseller calificaba de "un poco altisonante" la propuesta madrileña de intentar reducir el tramo autonómico del IRPF.
"Buenos días, soy el conseller de Interior. ¿Podrían explicarme que está pasando aquí?". Tras recorrer tres kilómetros de atasco, el titular de Interior se bajó del coche oficial y reprendió a dos agentes que hacían el control de tráfico causante de la retención y les exigió sus números de placa, que no estaban visibles, como es habitual.
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