Las autoridades del estado brasileño de Río de Janeiro suspendieron este viernes el suministro de energía eléctrica en un área inundada por la ruptura de un dique para presionar a cerca de 500 familias que se resisten a evacuar sus viviendas pese a que el nivel de las aguas ya llega a dos metros.
La gobernación regional ordenó la evacuación del área el jueves, cuando la ruptura de parte de un dique inundó una comunidad conocida como Tres Vendas y en la que viven cerca de 4.000 personas, pero apenas la mitad de las 1.000 familias abandonaron sus viviendas y se dirigieron a locales más seguros, según la Defensa Civil. Las familias que se resisten prefirieron colocar sus muebles y electrodomésticos a salvo en los tejados de las viviendas y alegan que temen ser víctimas de ladrones, por lo que también pasaron a vivir en los pisos superiores aún no alcanzados por el agua.
"Hay previsión de más lluvias en los próximos días y la estructura de esas viviendas difícilmente soportará", aseguró el secretario de Defensa Civil de la ciudad de Campos de Goytacazes, Henrique Oliveira, al justificar la decisión de la municipalidad de cortar la luz en el área inundada como forma de presión.
La gravedad de la situación obligó a Dilma Rousseff a acortar sus vacaciones cuatro días
"Estamos pasando de casa en casa en barco con asistentes sociales para intentar a convencer a esas personas de los peligros de enfermedades como dengue y leptospirosis, y explicándoles que esa situación permanecerá por muchos días", agregó el funcionario. Oliveira recordó que en 2007, cuando el río Muriaé también inundó Tres Vendas, las aguas cubrieron durante cerca de cuatro meses gran parte de la población.
Toda la comunidad de Tres Vendas, en el área rural de Campos de Goytacazes, quedó inundada tras la apertura de un boquete de casi 20 metros en el dique que protege la población de las crecidas del río Muriaé, y el agua ya alcanzó dos metros en algunas partes. Las familias que fueron evacuadas el jueves con la ayuda de camiones y de barcos del Cuerpo de Bomberos y del Ejército, en los que alcanzaron a transportar parte de sus pertenencias, fueron acomodada en albergues improvisados en dos escuelas públicas.
Hasta ahora seis municipios del norte del estado de Río de Janeiro se han declarado en situación de emergencia y 34.890 personas han tenido que dejar sus casas debido a las inundaciones y los deslizamientos de tierras provocados por las lluvias. La llamada región serrana del estado de Río de Janeiro, próxima al área ahora inundada, fue la más afectada por las lluvias de enero del año pasado, que dejaron cerca de 1.000 muertos en la que es hasta ahora la mayor tragedia natural en la historia de Brasil.
La gravedad de la situación obligó a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, a acortar sus vacaciones cuatro días y regresar el jueves a Brasilia para coordinar las medidas de ayuda a los damnificados.


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