La policía de Texas ha abatido a tiros a un chico de 15 años, Jaime González, que irrumpió en su colegio con una pistola de aire que disparaba perdigones.
Todavía no está claro por qué González, "un gran chico", según sus padres, fue armado a su colegio de educación secundaria Cummings Middle School. Allí, antes de enfrentarse con la policía, golpeó en la nariz a uno de los alumnos. Poco después la policía le daba el alto en el pasillo del colegio y le gritaba que bajara el arma, según cuenta la CBS. El chaval no lo hizo, y la policía abrió fuego.
Al menos dos agentes dispararon el arma al menos tres veces. González recibió al menos dos disparos, según las fotografías que su madre mostraba a los medios en las que se apreciaban heridas en la parte posterior de la cabeza.
El jefe de policía de Brownsville, una localidad de unos 175.000 habitantes al sur del estado de Texas, ha defendido la actuación de sus hombres: "Le dieron muchas ocasiones de bajar el arma y no lo hizo", ha explicado Orlando Rodríguez.
Mientras, sus padres, se preguntan por qué la policía no disparó una sola vez para hacerlo caer, en lugar de matarlo a tiros.


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