Recientemente, dos docentes han sido atacados por otros tantos alumnos, que incurrieron en una falta grave. En los dos casos, el instituto propuso el cambio de centro de los agresores, y las dos veces lo rechazó Educación, a pesar de que en el caso del último agresor incluso un juez recomendó el cambio de centro.
Cuando un alumno comete una falta grave, explican los educadores, la única sanción que recibe es la expulsión durante 20 días, pero luego vuelve a la clase.
Esta situación agrava la tensión en el aula. «Es duro dar clase a tu agresor como si no hubiera pasado nada. Al final se creen impunes», aseguran los docentes.
Los profesores exigen a la DGA que refuerce las medidas correctivas. «Es por su bien. Los que actúan como matones tienen más posibilidades de convertirse en delincuentes», aseguran.
Va a más no es algo aislado
Los profesores consultados se sienten «impotentes» ante el creciente número de casos conflictivos que se producen en los centros educativos aragoneses, tanto dentro de las aulas como fuera de ellas.
Perfil del agresor no son inmigrantes
Los expertos señalan que los casos de agresión no tienen nada que ver con el tipo de colegio ni con el origen de los alumnos. «Los institutos con más tasas de inmigrantes no son los más conflictivos», explican.
Violencia acoso y agresión
Los ataques no son sólo físicos. Hay amenazas, acoso psicológico o faltas de respeto. «Hemos visto incluso a un chaval pegar un puñetazo a otro que no le quiso dar un euro», comenta un profesor.




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