Los acuerdos fueron firmados por los presidentes de ambas compañías en el acto nocturno que cerró en La Paz la visita oficial del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que se había iniciado en la región productora de coca del Chapare.
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'Hoy estamos ratificando la unión en el sector energético entre Bolivia y Venezuela, para el desarrollo interno y para abrir nuevos mercados', afirmó antes de la firma el presidente de PDVSA y ministro venezolano de Energía, Rafael Ramírez.
Los acuerdos petroleros formaron parte de una veintena de convenios de cooperación entre Venezuela y Bolivia en diversos campos, a través de los que Chávez ha consolidado su alianza política con Morales, con quien comparte un fuerte discurso 'antiimperialista'.
Horas antes, Chávez fue la estrella de un masivo acto político en el pueblo cocalero de Shinahota, donde denunció una supuesta conspiración urdida por Estados Unidos contra Morales, a quien ofreció todo su respaldo para lograr el control de una Asamblea Constituyente que se elegirá en julio.
PROYECTOS PETROLEROS
El ministro venezolano de Energía dijo que la inversión de 1.500 millones de dólares que se comprometió a hacer PDVSA abarcará proyectos en toda la cadena hidrocarburífera: desde exploración y producción hasta la industrialización y comercialización.
La cifra de inversión inicial fue confirmado por el presidente de YPFB, Jorge Alvarado.
Ramírez señaló que en todos los proyectos, cuya negociación se inició en enero inmediatamente después de la asunción del presidente Evo Morales y se intensificó tras la nacionalización de hidrocarburos decretada en Bolivia el primero de mayo, YPFB tendrá al menos una participación de 51 por ciento.
La alianza entre YPFB y PDVSA, concretada en un momento en el que muchas compañías petroleras extranjeras tienen congeladas sus inversiones en Bolivia a causa de la nacionalización de hidrocarburos, sella los fuertes lazos entre Morales y Chávez, su principal aliado en el exterior.
Los acuerdos incluyen proyectos de exploración y producción de crudo y gas, paralelamente a la construcción de una planta de extracción de líquidos en el complejo petrolero de Río Grande, en el distrito oriental de Santa Cruz, punto de partida del gasoducto Bolivia-Brasil.
Los proyectos conjuntos se extenderán también a la construcción de una cadena de estaciones de servicio con la marca Petroandina y la provisión inmediata de 200.000 barriles mensuales de diesel venezolano a cambio de soja boliviana.
Bolivia tiene actualmente la segunda reserva de gas natural en Sudamérica, después de Venezuela, y es el principal proveedor externo de ese hidrocarburo a Brasil y Argentina.
La reciente nacionalización obligó a las petroleras extranjeras que operaban en el país, entre ellas Repsol YPF, a entregar toda su producción de crudo y gas a YPFB, a cambio de una retribución de entre 18 por ciento y 50 por ciento del valor del producto.
/Por Carlos Alberto Quiroga/.*.


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