Anna Cardús (Barcelona, 1970) se despertó de repente en una habitación del Hospital Clínico de Barcelona. La única árbitro de la Liga ACB de baloncesto no recordaba nada, pero llevaba allí desde finales de abril por culpa de una meningitis que luego derivó en una encefalitis. Había pasado cinco semanas en coma inducido en la UCI. No sabía leer ni escribir, y al principio tampoco reconocía a sus padres.
"Me invadió una gran sensación de tristeza. Es muy duro no reconocer a tus padres. Nunca he estado tan tocada", recuerda la colegiada catalana, quien señala que los que peor lo han pasado han sido sus padres: "A ellos les llegaron a comunicar que no iba bien, que me iba a morir. Por suerte, al final los médicos acertaron con el tratamiento".
Es muy duro no reconocer a tus padres
La crudeza de la situación, sin embargo, no desanimó a Anna, muy mermada físicamente tras haber perdido 14 kilos, pero empeñada en recuperar su vida y volver a las canchas lo antes posible, demostrando así una enorme fortaleza mental. "Ha sido un proceso lento en el que he tenido que aprender a hacer todo de nuevo. Bueno, en realidad nunca lo olvidé. Estaba aparcado. Es complicado de explicar, pero lo que me ocurrió básicamente es que el cerebro se me infló y desapareció la información momentáneamente. Al desinflarse, poco a poco todo vuelve a la normalidad", comenta.
Rompió las previsiones
Los galenos le dijeron que no podría volver al baloncesto hasta 2012, pero su tesón le hizo regresar al parquet el pasado 6 de noviembre en un Unicaja-Blancos de Rueda Valladolid. "He adelantado los plazos dos meses. Lo he conseguido gracias a mi trabajo y voluntad", asegura Anna, que ya se encuentra perfectamente físicamente y está centrada en la competición: "El mundo del baloncesto me ha tratado con mucho cariño y no tengo palabras para agradecérselo. Jugadores, entrenadores y aficionados se han alegrado de volver a verme". "Pero la enfermedad ya es pasado. Ahora quiero que me traten igual. No quiero ningún trato de favor", añade. Por fortuna, Anna Cardús, una personalidad de acero dentro y fuera de la cancha, vuelve a disfrutar de su gran pasión.
"Nunca dudé por ser una mujer"
Anna Cardús empezó a arbitar a los 16 años y esta es su décima temporada en la ACB. Su camino hacia la élite no ha sido fácil, pero nunca fue un obstáculo su condición de mujer. "Nunca dudé por ser una mujer. Llegar me ha costado lo mismo que a un hombre. Algunos dirán que por ser mujer me han beneficiado y otros que me han perjudicado", concluye la única árbitro de la competición nacional.


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