Cintas de «no traspasar» deshilachadas son la única prevención municipal contra la ausencia de cristalera a lo largo de la barandilla que recorre el popular Paseíto Ramiro.
Los cordones instalados por la Policía Local para precintar los huecos están rotos y nada impide que los viandantes, sobre todo los niños, puedan precipitarse al vacío. La altura hasta el suelo alcanza los diez metros. Además, la zona suele estar muy transitada porque alberga la biblioteca pública Azorín y el Archivo Provincial.
Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido.
Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
¡Sé el primero en hacerlo!