«Ésta es una forma rápida y diferente de conocer la ciudad. Sobre todo para turistas que tienen poco tiempo», afirma Paula Espinar, socia de Barcelona Glides, la empresa catalana que organiza rutas guiadas por la ciudad con el Segway. También hay quien se anima a probar el monopatín para luego comprárselo (el más barato cuesta 4.634 euros) o a quien le resulta atractivo el hecho de que no contamine.
Todos los días se organizan rutas guiadas de unas seis personas y con dos monitores (uno va detrás para controlar al grupo) que salen de la plaça Sant Jaume y que despiertan la curiosidad de muchos transeúntes que se interesan, sobre todo, por la estabilidad del vehículo.
Por la mañana recorren los rincones más emblemáticos del caso antiguo, una ruta que dura unas tres horas y media. La ruta de la tarde, de dos horas y media, sigue el perfil del puerto hasta la torre Mapfre. Antes, el grupo dedica una media hora a aprender las indicaciones más básicas para manejarlo.


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