Las comunidades de vecinos tienen la obligación de suscribir un contrato de mantenimiento con una empresa autorizada, que contará con el correspondiente seguro de responsabilidad civil y que deberá efectuar una revisión cada dos años. Las fincas deben tener también un libro de mantenimiento y una llave de apertura manual del ascensor, que a su vez deberá contar con alumbrado de emergencia y puertas en el camarín.
Una nueva normativa
A estas medidas básicas de seguridad se han unido recientemente las dictadas por el Real Decreto 57/2005, que entró en vigor en agosto del año pasado. Los nuevos ascensores deberán tener un detector de temperatura, que cortará automáticamente la corriente si el calor del motor aumenta, y limitadores de velocidad en el contrapeso y la polea. Por su parte, la cabina debe contar con un sistema de comunicación bidireccional, que permita la conexión con la central de emergencias, y un pesacargas, que impida el movimiento cuando el peso sea mayor del permitido.
Esta ley también establece que todos los ascensores anteriores al 1 de agosto de 1997 deberán ponerse al día en cuestiones de seguridad instalando un indicador posicional en la cabina, así como un interruptor de parada en el foso, uno de iluminación del hueco y una toma de corriente.
Si se incumple la normativa que regula su uso, tanto la empresa de mantenimiento como la comunidad de vecinos serán responsables en caso de accidente.
Diferentes mayorías
Huecos de escalera, patios de luces... Cualquier sitio es bueno para un ascensor siempre que tenga un mínimo de dos metros cuadrados. La ley establece que, aunque su instalación suponga la modificación del título constitutivo o de los estatutos, será necesaria la aprobación en Junta de las tres quintas partes de los propietarios. Sin embargo, si con la reforma se suprimen barreras arquitectónicas para personas con minusvalía, sólo se necesitará la mayoría simple.
Sus records
El más antiguo: El primer ascensor conocido es el construido en el palacio de Versalles para Luis XV en 1743. Estaba compensado por pesas y se accionaba manualmente.
El primero eléctrico: El inventor alemán Werner von Siemens fue, en 1880, el primero en incorporar un motor eléctrico al ascensor, en Baltimore.
El más profundo: Está en Sedrun (Suiza) y conduce a los obreros a su lugar de trabajo en el túnel de San Gotardo, a una profundidad de 800 metros en el interior de la montaña.
El más alto: Los ascensores de la Taipei Tower, el rascacielos más alto del mundo, cubren los 448 metros que separan la azotea del suelo. Con una velocidad
de ascenso de 60 kilómetros por hora, son también los más rápidos.


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