La mayoría considera que ir de compras es lo más divertido que se puede hacer en Zaragoza, y sólo el 18% señala que se aburre en las tiendas. A la hora de gastar, los jóvenes prefieren hacerlo en ropa, juegos y caprichos, según una encuesta de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales. Los jóvenes no ven este interés desmedido por gastar como un problema, «porque no saben cuál es el valor del dinero», señala la psicóloga Cristina Equiza.
Así, aunque la tercera parte de los menores asumen que son «adictos al consumo irreflexivo», tan sólo el 19% reconoce que compra «por capricho».
«Los padres deciden llevarlos a los centros comerciales porque creen que son cómodos, seguros y baratos y los niños acaban cogiendo el hábito», explica Javier Garcés.
El origen del problema
Carácter: Las personas de temperamento caprichoso, impulsivas y con elevado nivel de ansiedad son más propensas a caer en el consumo compulsivo.
Insatisfacción: El 13% de los jóvenes utilizan la compra para compensar los estados de tristeza. Al final, existe el riesgo de que no puedan encontrar otras cosas alternativas que les hagan sentirse bien.
Vulnerabilidad: La televisión, según los expertos, ha difundido un modelo consumista. Los niños han perdido la actitud crítica y son más vulnerables al mensaje comercial.
Mala educación: «Hay que dosificar los premios», según la psicóloga, hasta los inocentes cromos pueden convertirse en una adicción. Los niños más mayores se obsesionan sobre todo en videojuegos, Internet y mensajes de móvil.
Los adultos tardan 12 años de media en pedir ayuda
El 3% de los aragoneses se endeudan por esta causa. Las consecuencias del consumo compulsivo se agravan al llegar a la edad adulta, porque es cuando surge el endeudamiento. Los afectados tardan una media de 12 años en pedir ayuda para su problema.
El 70% de las compras son impulsivas y se deciden en la propia tienda. El papel de la tarjeta de crédito es fundamental . «Hay gente que gasta hasta 6.000 euros en un solo día, aunque lo normal es gastar poco a poco sin control», explica Javier Garcés.
Aunque las mujeres son más asiduas a ir de tiendas como acto social, no son las que más compran. «De cada cuatro mujeres que se prueban un pantalón, una se lo lleva. Los hombres, se lo llevan tres de cuatro», añade el psicólogo.
«Los niños se educan ahora a base de horas de tele y tardes enteras en los centros comerciales»
Javier Garcés Prieto Pte. Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales


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