Las primeras informaciones, que situaron el número de muertos en 32, hablaban de un origen sectario o separatista para el atentado en el santuario de un santo en Gandhawa, un pueblo pequeño en la provincia de Baluchistán, al sudoeste de Pakistán.
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Sin embargo, el ministro del Interior, Aftab Ahmed Sherpao, aclaró que son 29 los muertos y que la policía está investigando la posibilidad de que sea la rivalidad entre encargados de vigilar del santuario la que esté detrás de lo ocurrido.
'Una de las posibilidades que está estudiando la policía es la rivalidad entre los descendientes del santo (...) había algunas diferencias entre los familiares', dijo Sherpao a Reuters.
Otra posibilidad es que algunos musulmanes conservadores se opusieran a la celebración del día del santo, que incluye bailes y cantos de fieles mujeres, añadió.
Muchos de los heridos lo fueron al producirse una estampida tras la explosión.
La bomba estalló cuando se estaban distribuyendo alimentos tras una ceremonia nocturna en el santuario chií de Gandhawa, localizado a unos 420 kilómetros al norte de Karachi, la mayor ciudad de Pakistán. Pero también los miembros de la rama suní suelen acudir a presentar sus respetos al lugar.
Baluchistán, la provincia más grande pero más pobre de Pakistán, se ha visto sacudida tanto por la violencia sectaria entre chiíes y suníes como por recientes ataques de minorías étnicas que luchan por la autonomía.
Pero Sherpao descartó la posibilidad de que fuera un ataque con motivaciones sectarias o tribales.
El jefe de la policía provincial, Chaudhry Yaqoob, dijo que se encontró un temporizador en el lugar. La policía descartó la posibilidad de que se hubiera tratado de un ataque suicida, un método utilizado por los extremistas suníes para atacar a la minoría chií.
La seguridad se ha reforzado en esta provincia desde que el pasado 11 de enero un ataque de extremistas nacionalistas tribales sobre el mayor gasoducto del país causara al menos 15 muertos.
El jueves, ocho soldados murieron y otros 32 resultaron heridos en un enfrentamiento con los extremistas en la localidad de Dera Bugti, a 170 kilómetros de Gandhawa. El día después, unas bombas explotaron en unos trenes en la región, matando a dos personas e hiriendo a nueve.
Los baluch están llevando a cabo una insurgencia de baja intensidad desde hace décadas en su lucha por una mayor autonomía, pero recientemente han aumentado la importancia de sus ataques, incluyendo infraestructuras de transporte y de gas natural.
/Por Shahid Gul Yusufzai/


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