El juez David Demers, del condado de Pinellas, en la costa oeste de Florida y donde se encuentra la mujer en un hospital público, ha determinado que Terri Schiavo, de 41 años, permanezca conectada a las sondas que la mantienen con vida hasta que el juez principal del caso, George Greer, dilucide aspectos legales conflictivos.
Greer había autorizado que Schiavo fuera desconectada a las 18.00 GMT de hoy, en la más reciente decisión judicial de una enconada batalla legal de más de siete años entre su esposo, Michael Schiavo, quien argumenta que la mujer no desea vivir artificialmente, y los padres de Terri Schiavo.
Sin embargo, dos Comités del Congreso de EEUU, de mayoría republicana, han intervenido hoy en el caso. El Comité de Salud del Senado de EEUU citó a Terri, a pesar de su estado, y a su esposo Michael para que comparezcan ante ese organismo el 28 de marzo.
Gran polémica en EE UU
El proceso de Terri Schiavo ha desatado una enconada polémica en EEUU entre defensores del derecho a una muerte digna y grupos conservadores y religiosos contrarios a la eutanasia, que sostienen que desconectar a la mujer sería un asesinato.
El presidente de EEUU, George W. Bush, no ha dejado dudas de su posición frente al caso después de declarar en la Casa Blanca que "los que viven a merced de otros merecen nuestra especial preocupación".


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