Los hechos sucedieron el viernes, 15 minutos antes de cerrar las oficinas, cuando Cullell llegó para entrar unos documentos por registro «como cada viernes» y encontró la puerta cerrada y varios vecinos llamando, «ya que no era hora de cerrar aún».
En un momento dado, salió un vigilante de una empresa de seguridad privada subcontratada que les gritó que estaba cerrado.
Al pedir explicaciones, Cullell recibió empujones, insultos, zarandeos y «me cogió por el cuello».
Llegó a decir que el carnet de concejal «me lo podía meter en el culo».
Todo acabó con la intervención de los funcionarios que «admitieron haber cerrado antes por estar colapsados».
Rescindir el contrato
El vigilante desapareció al llegar la gerente del distrito, Montserrat Filomeno, que recriminó a los trabajadores haber cerrado.
CiU ha presentado una queja en el Ajuntament y en el Districte de Gràcia, y pide que se rescinda el contrato a la empresa de seguridad.




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