La libertad de acceso al Hotel Madrid contrasta con el blindaje periodístico. La consigna es: Prensa no. La fobia a los medios de comunicación evoca a los primeros días de la acampada en la Puerta de Sol. El hecho de que un grupo de ‘indignados’ haya liderado la okupación de este inmueble en el centro de Madrid puede ser la clave. El movimiento apoya la acción, pero falta el tejido logístico diseñado y pulido bajo las carpas de la plaza emblema del 15-M.
Cuadrillas de jóvenes desinfectan habitaciones, abrillantan cristales y despliegan carteles El hall del Hotel todavía conserva esa simulada vanidad del falso lujo. Dorados desteñidos. Granates ennegrecidos y fúnebres moquetas en estado terminal. La recepción es la base de operaciones. Cartelería manual informa de necesidades materiales inminentes –rotuladores, platos, Betadine, guantes o ibuprofeno– y puestos vacantes para la rehabilitación del inmueble. En el interior del Hotel Indignado nadie informa, pero todos trabajan. Cuadrillas de jóvenes desinfectan habitaciones de armarios contrachapados, abrillantan cristales y despliegan carteles en la fachada exterior que avivan la revolución.
El hotel cerró sus puertas hace veinte años. Pero acogió inquilinos espontáneos de manera intermitente. Los techos agujereados son el estigma del robo de cobre y los grafitis de consignas anarquistas fueron diseñados por un grupo de jóvenes ajeno al movimiento 15-M que ocupó el inmueble hasta que fue desalojado por la Policía.
Ha sido este grupo de jóvenes quienes han revelado los ‘secretos’ del edificio a los nuevos inquilinos. "Nos han enseñado escondites para escapar de la Policía, la ubicación de los cuadros eléctricos...", matiza un joven malagueño. Los ‘indignados’ han logrado instalar la luz y una empresa privada les ha contactado para dotar de agua a las instalaciones.
Denuncia de los propietarios
La cocina ya funciona 'a full time' y diariamente se prepara desayuno, comida y cena para cincuenta personas. Solo falta Rafael. El cocinero estandarte de la Puerta de Sol, que alimentó a una generación de ‘indignados’ la pasada primavera, todavía no ha aparecido por la calle Carretas. Pero se le echa de menos. "Comemos caliente todos los días, pero falta el toque maestro. Si lees esto, Rafael: vuelve. Queremos que seas, una vez más, el chef de la cocina indignada", explica un pinche.
La empresa propietaria del hotel denunció este martes la ocupación Alrededor de una decena de personas hace turnos las 24 horas para poder alimentar a los voluntarios que trabajan por el día, al grupo de veinte personas que ya duermen en el hotel para evitar que la Policía acceda al inmueble y a Juan, un señor que ocupa la habitación 202 y que está en huelga de hambre.
Sin embargo, por el momento, no es posible la ‘acampada’ libre. Hasta que el movimiento no decida por unanimidad asamblearia el objetivo final de la ocupación, nadie podrá dormir de forma voluntaria. Este miércoles por la tarde se celebra una reunión en la plaza de Jacinto Benavente a las 19.00 horas para intentar decidir el futuro del inmueble.
Por su parte, la empresa propietaria del Hotel Madrid –la inmobiliaria Monteverde– denunció este martes la ocupación ante la Policía Nacional, según fuentes de la Jefatura Superior. La Policía ha remitido la denuncia al juzgado de guardia correspondiente y no prevé desalojar a los ‘indignados’ hasta que haya una resolución judicial al respecto, han explicado fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.
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