Esta presunta irregularidad pudo condicionar el desarrollo de la temporada 2004/2005 en el Calcio.
Los fiscales de Nápoles y Roma investigan al director general de la Juventus, Luciano Moggi, por corrupción, manipulación de competiciones deportivas y asociación mafiosa.
Moggi, que ha dimitido de su cargo junto al resto de la directiva turinesa, está acusado de utilizar General Athletics (Gea), una sociedad dirigida por su hijo y dedicada a la representación de futbolistas y entrenadores, para "comprar" voluntades arbitrales y manipular la competición italiana.
Incluso, de varias grabaciones en poder de los fiscales napolitanos, se desprende que Moggi presionó repetidamente a Marcello Lippi, seleccionador y ex técnico del Juventus, para que convocara a futbolistas de Gea.
A este escándalo se une el de las posibles apuestas ilegales, en las que estarían involucrados algunos futbolistas ex juventinos, entre los que destaca el sevillista Maresca.


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