La presencia de largometrajes españoles en esta edición del Festival de Sitges es abundante. Uno de ellos ha sido Verbo, el debut en el largometraje del madrileño Eduardo Chapero-Jackson, galardonado por su cortos Contracuerpo, Alumbramiento y The End. Su temática, el retrato de la desorientación y desarraigo que sufren los jóvenes, de muchos adolescentes perdidos que no se identifican con el mundo que les rodea ni con lo que les están enseñando en los colegios o institutos.
Chapero-Jackson es un cineasta con el alma de poeta, y cuestiones sobradamente tratadas, en cine o televisión, se amoldan a través de su mirada a un tratamiento distinto. Verbo es una de la películas más arriesgadas del cine español actual, con un presupuesto bajísimo de sólo 2 millones de euros.
'Verbo' está previsto que se estrene el 4 de noviembre. El argumento esta dividido en 3 actos: el de la realidad en el que vive su protagonista, la joven de 15 años Sara – interpretada por la debutante Alba García, en realidad de 19 años -. Luego está el de un mundo de fantasía que se desarrolla en el subsuelo de la ciudad y que nos propone un viaje interior en el que Sara, superando también 3 pruebas distintas, deberá aprender a encontrarse a sí misma y los alicientes para seguir adelante con su vida. Y el tercero, el desenlace.
Tambien se atreve a tratar temas tan delicados como los casos de suicidios de adolescentes, a los que Chapero-Jackson, con su película parece querer arropar, intentar insuflarles el aliento necesario para adquirir fuerzas y estímulos. Allí está la historia de la desorientada Sara y su encuentro con Liriko (Miguel Ángel Silvestre), un misterioso grafitero que parece estar esparciéndole distintos mensajes de apoyo por las calles y edificios para que encuentre su “misión” en la vida. Líriko actúa junto con su panda, una especie de grupo de “anticuerpos”, de fuerzas de defensa contra los pensamientos más oscuros y dañinos que pueda tener Sara.
Obra personal y fascinante
Aventura de tintes fantásticos y que podría parecer de lo más convencional. Sin embargo, se convierte en una obra personal y fascinante. Imágenes muy trabajadas y fuertemente estilizadas – con predominio de los tonos azules -, y recurriendo a otras narrativas e iconos tan de hoy en día como la cultura rapera, videojuegos, mangas, comics y referentes cinematográficos. Su recuerdo perdura y crece con el tiempo, y rehúye el amoldarse a una narrativa y a unos personajes cómodos y fáciles. Una muestra, la desigual división de opiniones con la que ha sido recibida en Sitges.
En su reparto están también Verónica Echegui, Najwa Nimri y Macarena Gómez y ese hallazgo que es la joven debutante Alba García. En ella recae prácticamente todo el peso interpretativo de la película encarnando a Sara, una peculiar joven de alma igualmente sensible y perdida, de trazos quijotescos y debiendo afrontar la necesidad de encarar la realidad.

















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