La escritora y periodista Marta Rivera de la Cruz vuelve a la vida editorial con la novela La vida después, un relato de amistad, amor y lucha por la felicidad, en el que vuelve a recurrir a la ficción, el "territorio de la libertad" que le permite "hacer lo que no se puede en la vida real", explicó.
Yo sí creo en la amistad entre hombres y mujeres aunque es difícilLa protagonista de esta historia es Victoria, una mujer casada que vive en Nueva York "instalada en la felicidad" junto a un marido, a quien no quiere y a quien no pretende abandonar. Cuando recibe la noticia de que Jan, su mejor amigo, ha muerto, se encuentra con un último deseo del fallecido: debe ocuparse de su viuda, Marga, y su hija adolescente, Solange.
En esta nueva aventura editorial, Rivera aborda un tema aún controvertido en la sociedad actual: la amistad entre un hombre y una mujer. "Leí mucho acerca de estas relaciones, porque habitualmente despiertan mucha desconfianza. Yo sí creo en ellas, aunque es difícil", afirma.
Los celos, la desconfianza, la ternura o la incomunicación son algunos de los temas que aborda esta escritora. Este último es, a su juicio, "el mal de nuestro tiempo", porque "hablamos poco y nos guardamos muchas cosas". "Cuando la falta de comunicación se rompe cambian muchas cosas y las personas se descubren", añade.
Defensora del 'Bestseller'
"La ficción puede ser una herramienta de deslumbramiento que si se usa bien puede ser maravillosa", ha declarado, porque permite ser "infinitamente libres". En este sentido, señala que "la calidad de un libro es algo muy discutible".
Está creando lectores e introduciendo en el mundo de la literatura a personas que no acudían a los librosPara Rivera (Lugo, 1970), una buena novela es aquella que "hace pasar un buen rato a una persona". "Otra historia es si la crítica está de acuerdo o no", matiza. Por ello, no cree que existan novelas buenas o malas, porque "hay tantas como lectores". Además, destaca que "la peor de las novelas siempre es más interesante que un reality de televisión".
"Bendito sea lo que se llama despectivamente bestseller, destinado a una literatura de gran consumo para gente sin mucha preparación lectora, porque está creando lectores e introduciendo en el mundo de la literatura a personas que no acudían a los libros habitualmente", aplaude.
La escritora participó hace dos años en el guión del filme La conjura de El Escorial, dirigida por Antonio del Real, una experiencia que recuerda "muy interesante pero también muy frustrante".
Aunque afirma que sí repetiría, porque escribir una escena a Julia Ormond es "muy estimulante", precisa que es complicado. "El cine te obliga a ver en imágenes y no en palabras", ha dicho.
Esta escritora, finalista del Premio Planeta en 2006 con En tiempo de prodigios, afirma que, al contrario del cine, en el que se trabaja "muy constreñido por normas o dinero", en un libro puede hacer que "nieve" si quiere, mover a los personajes en el tiempo o que un personaje pase de ser pobre a rico de la noche a la mañana.









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