Putin, desafiando las predicciones de que se iba a centrar en la política exterior, atacó el problema del descenso de la población rusa - un asunto con enormes implicaciones en la economía -, que cae en 700.000 personas cada año.
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En un discurso anual a la nación, el presidente, que en julio acogerá una cumbre del G-8, respondió sólo marginalmente a las punzantes críticas de la Casa Blanca sobre su nivel democrático.
'No todos en el mundo han sido capaces de sobrepasar los estereotipos del pensamiento de bloques y los perjuicios que son restos de una época de enfrentamiento mundial, aunque ha habido cambios fundamentales en el mundo', dijo.
Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, que durante el mandato han sido inusualmente buenas, cayeron a su momento más frío la semana pasada, cuando el vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, acusó a Moscú de decaer en el mantenimiento democrático y de usar sus amplios recursos energéticos como herramientas de 'intimidación y chantaje' contra sus vecinos.
El presidente George W. Bush, que en julio se reunirá con Putin en San Petersburgo, siguió con unas declaraciones en un diario alemán en las que dijo que Rusia está dando 'señales mixtas' sobre la democracia.
AMENAZA VELADA
Respecto a Irán, Putin volvió a evitar las críticas directas, e hizo sólo una amenaza velada a Washington para que no adopte medidas militares contra Teherán por su programa nuclear, después de asegurar que están contra la proliferación del armamento nuclear 'sin ambigüedades'.
'Los métodos de fuerza raramente dan el resultado deseado, y frecuentemente sus consecuencias son incluso más terribles que la amenaza original', dijo.
El presidente ruso también se refirió al ingreso de su país en la Organización Mundial de Comercio, sobre la que será decisiva la opinión de Estados Unidos, y dijo que se hará en sus propios términos y con sus propios intereses económicos.
Respecto a la propuesta de impulsar la natalidad, este es su primer intento de afrontar un declive demográfico catastrófico en el mayor país del mundo.
Putin lo calificó como el problema más agudo de Rusia y dijo que subirá a 1.500 rublos (unos 43,64 euros) mensuales a las familias por su primer hijo y 3.000 por el segundo. El salario medio es de menos de 79 euros a la semana.
Esta tendencia se ha visto impulsada por el descenso de la esperanza de vida, sobre todo entre los hombres, debido a una dieta empobrecida, el aumento del alcoholismo y el tabaco.
En caso de continuar, las autoridades han dicho que la población actual de 143 millones de habitantes caerá hasta 100 a mediados de siglo, lo que supondrá una menor capacidad laboral y militar.
A este respecto, Putin dijo que Rusia necesita unas fuerzas armadas que puedan responder a las amenazas modernas.
/Por Richard Balmforth/

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