Una pareja de ancianos nonagenarios, que necesitaban de atención por su delicado estado de salud, decidieron trasladar su domicilio (Mataró) a la población donde vivá su hija, Les Franqueses del Valles, ya que contaban con el compromiso de ésta de que quedarían a su cuidado, según informa El Mundo.
El compromiso de su hija de cuidarles hizo que este matrimonio aportase 13,2 millones sobre un piso tasado en 21 milones, poniendo la casa a nombe de su hija y reservándose el usufructo.
La cercanía entre Mataró y el lugar en que vivía su otra hija ha hecho que los jueces consideren que si "decidieron dejar su vivienda de Mataró es porque la pareja recibió la firme promesa de la hija demandada de que así estarían mejor atendidos".
Tras comprobar los ancianos que no recibían la atención prometida por parte de su hija se volvieron a Mataró, demandando a su hija a través del Juzgado de primera instancia número 3, que desestimó dicha demanda, alegando que la hija "había contribuído al pago" de la vivienda, los ancianos estaban en pleno uso de ss facultades mentales.
Sin embargo, la Audiencia de Barcelona ha determinado que la aportación de los ancianos a la vivienda fue "viciada por la promesa de la hija para cuidarles, algo que no tuvieron". En terminos legales, se produjo una "insatisfacción negocial y una clara lesión de los intereses" de los ancianos.




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