Blair, en un intento de atajar el creciente descontento en el seno del Partido Laborista sobre la fecha en que abandonará el poder, dijo que arreglaría una transición que diera tiempo a su sucesor para establecerse antes de las próximas elecciones, previstas para mediados de 2010.
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Los laboristas sufrieron la semana pasada una de sus peores derrotas electorales desde que Blair llegó al poder en 1997.
Blair ha dicho que no se presentará a un cuarto mandato. Existen cada vez más peticiones de legisladores y ex primeros ministros para que Blair diga la fecha en que entregará el poder al que se presume como su sucesor, el ministro de Economía Gordon Brown.
'Establecer un calendario ahora paralizaría el adecuado trabajo de un gobierno, poniendo en riesgo los cambios necesarios que estamos haciendo para Reino Unido y, por ello, dañaría al país', dijo Blair en su rueda de prensa mensual.
Algunos legisladores celebraron su mensaje pero otros pidieron pruebas de que Blair y Brown estaban colaborando para asegurarse una victoria en 2010, mientras que parte de los más críticos del laborismo continuaron presionándole para que se vaya cuanto antes.
Los comicios del pasado jueves, sumados a los dañinos titulares de incompetencia y fragilidad gubernamental, más un sentimiento de debilidad que ha ido creciendo desde que la mayoría parlamentaria laborista se redujo en las elecciones de 2005.
El escándalo del mes pasado respecto a la liberación chapucera de presos extranjeros y un escándalo sexual en que se vio envuelto uno de los miembros de su ejecutivo se ha sumado al continuo descontento público sobre la guerra de Irak, convirtiendo a Blair en un pasivo electoral, según los críticos.
La parlamentaria laborista Geraldine Smith dijo que Blair y Brown aún tenían que mostrar con sus acciones que estaban unidos, después de sus tensas relaciones durante años.
Decidido a volver a centrar la atención en la política, Blair dijo que propondría una reforma de las pensiones este mes y publicaría una revisión de la viabilidad de ampliar la energía nuclear más adelante, a la vez que presionará con las reformas sanitarias y educativas.
Algunos laboristas quieren que Brown tome las riendas de inmediato, ante el temor de un resurgir conservador, que con su nuevo líder, David Cameron, ha conseguido este fin de semana los mejores resultados electorales desde 1992.
/Por Katherine Baldwin/




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