Un frío y burocrático papel cuelga del tablón de anuncios de la oficina de registro de Marylebone, un barrio londinense perteneciente al distrito de Westminster. Se trata de un anuncio de boda. Los contrayentes son Nancy Shevell, de 51 años, que figura como ejecutiva divorciada, y James Paul McCartney, de 69 y de profesión, empresario. Según los trámites, deben hacer público el anuncio de su enlace civil un mínimo de 16 días antes de que este se celebre. Ante la ley, unirán sus vidas próximamente.
A Paul nunca le han interesado las mujeres que puede dominar
Íntima y clásica, así podría ser la tercera boda del exbeatle. Barata, sobre todo, teniendo en cuenta el capital de los novios y los 2,3 millones de dólares que el músico invirtió en su boda con la modelo Heather Mills en 2002, celebrada en un castillo irlandés del siglo XVII. Un enlace este, a fin de cuentas, a la altura de su divorcio, que se saldó con un finiquito de 48 millones de dólares para la cuenta bancaria de su mediática exmujer.
Macca (como se conoce a McCartney fuera de nuestra fronteras) se parece más ahora a aquel melenudo que selló su amor con la fotógrafa y luchadora de los derechos de los animales, Linda Eastman, en el año 1969. Aquella fue una ceremonia sencilla (como probablemente lo sea esta tercera), y también tuvo lugar en el Registro de Marylebone, el lugar en el que contraerá matrimonio con Nancy. Pero las semejanzas entre Linda y Nancy van mucho más allá de un mismo lugar para la boda.
Los que conocen bien a la pareja, que empezó a salir hace cuatro años, aseguran que con Nancy, Paul ha llenado finalmente el hueco que dejó Linda. "La mayoría de sus amigos veían a Heather como una aberración mental para Paul, pero en Nancy él ha encontrado lo que Linda le daba: alguien que cuide de él, pero que tranquilamente le convenza con zalamerías cuando lo necesite. Pero Nancy no es una pusilánime. A Paul nunca le han interesado las mujeres que puede dominar", ha dicho una fuente cercana a su círculo.
Las semejanzas entre su primera y su futura tercera mujer son más que notables: ambas son norteamericanas, procedentes de familia adinerada de origen judío, divorciadas y con un hijo de su matrimonio anterior; en el caso de Nancy, un hijo de 19 años, cuyo padre es un importante abogado neoyorquino. Ella luchó contra un cáncer de mama en los noventa, el mismo que arrebató la vida a Linda en 1998. Y las dos accedieron a mudarse a Inglaterra. La que pronto será la nueva señora McCartney vivirá la mayor parte del año en la residencia de Paul, en St. John's Wood en Londres, y en su finca de Sussex, pero una vez al mes viajará a Nueva York, donde es vicepresidenta de la empresa familiar, dedicada al transporte de mercancías. "Va por el buen camino esta vez", dicen los amigos de Paul.
Heredera de una fortuna de 286 millones de euros, Nancy Shevell no parece necesitar del dinero de su futuro marido para vivir. Aún así, los amigos de la pareja dicen que ella le ha ofrecido a Paul un acuerdo prenupcial en el que renunciaría a la fortuna de 567 millones de euros que atesora el músico. Y tal y como hizo con su segunda mujer, Heather Mills, ha rehusado. ¿Un idealista irremediable? Para ser un hombre que se ha hecho rico cantando al amor, tiene cierto sentido.


El Gobierno expulsa al embajador de Siria en España
David Hasselhoff, dolido: "Me dijeron que yo era el Nick Fury definitivo"
Huelga de limpieza en la T1 del Prat
Charlize Theron, "confundida" con su visita a 'El hormiguero'
Sandoval: "Venir de Tercera y acabar en Primera con el Rayo, un sueño"
La prima de riesgo se relaja un poco
Cinthia Nixon, de 'Sexo en Nueva York', se casa con su novia





¡Sé el primero en hacerlo!