Ambos políticos no habían hablado desde la campaña electoral, cuando se intercambiaron insultos, pero el jueves se vieron las caras después de que Prodi pidiera a Berlusconi hablar sobre quién podría reemplazar a Carlo Azeglio Ciampi, el presidente de 85 años, cuyo mandato termina este mes.
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'Fue una primera reunión larga y cordial', dijo Prodi a los periodistas tras pasar más de una hora con su rival, que aún dice que logró más votos que el centro-izquierda.
Hallar un sustituto a Ciampi, quien el miércoles declaró que no se presentaría para otro mandato de siete años, tiene un significado añadido puesto que Prodi no puede acceder al cargo de primer ministro mientras no se lo encargue el nuevo jefe del Estado.
Pactar el nombre con la alianza de centro-derecha, que se ocupa del gobierno en funciones, evitaría una larga batalla entre los diputados y los representantes regionales, que se reúnen el lunes para elegir al presidente y puede suavizar las relaciones entre la izquierda y la derecha en el Parlamento.
Puesto que Ciampi, que era un candidato aceptable para ambas partes, está descartado, el principal candidato en un primer momento fue Massimo D'Alema, el presidente del mayor partido de la coalición de Prodi, los Demócratas de Izquierda, pero Berlusconi ha dicho que se opondría a entregar el puesto a un ex comunista.
'Excluyo categóricamente que pudiera apoyar la candidatura de un exponente de la izquierda', dijo Berlusconi al diario Corriere della Sera.
Berlusconi ha propuesto a Gianni Letta, un subsecretario de su gobierno que es considerado su asesor más próximo.
EQUILIBRIO
Además de buscar un acercamiento con la derecha, Prodi también necesita satisfacer las diferentes demandas de los partidos de su propia coalición, que abarca desde centristas católicos a comunistas.
Prodi está presionado por los Demócratas de Izquierda para que D'Alema obtenga el puesto. No obstante, otro posible candidato es Giuliano Amato, un ex primer ministro que apoya el centro-izquierda pero no pertenece a un partido concreto.
El presidente de la república es el árbitro supremo de la política italiana y tiene el poder de nominar al primer ministro y disolver el Parlamento, prerrogativas que podrían ser cruciales ya que Prodi se prepara para gobernar con una escasa mayoría.
A menos que la izquierda y la derecha acuerden un candidato, es poco probable que el presidente se elija en un primera votación. Se requiere una mayoría de dos tercios para elegirlo en las tres primeras rondas de votación y mayoría simple tras esto.
Hicieron falta 13 días para elegir al predecesor de Ciampi, Oscar Luigi Scalfaro, en 1992.
/Por Robin Pomeroy/


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