Para el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el encuentro será prioritario porque busca un acuerdo político con su homólogo boliviano, Evo Morales, para que la petrolera brasileña Petrobras se vea lo menos dañada posible por la decisión, adelantaron diplomáticos.
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La compañía es el principal inversor extranjero en el mercado energético boliviano y se encarga de asegurar de que el preciado gas natural del país andino llegue a la sedienta industria brasileña.
'Una decisión soberana que ha tomado el Gobierno de Bolivia ha afectado intereses brasileños, según expresa Brasil, vamos a ver cómo ayudamos a resolverlo', dijo el jefe de Gabinete de Argentina, Alberto Fernández.
Morales llegó al encuentro con el respaldo abierto del presidente venezolano, Hugo Chávez, a su decisión de tomar el control de la mayor riqueza del país más pobre de Sudamérica.
Chávez hizo una escala previa en Bolivia para volver a expresarle su apoyo a la medida, y luego juntos volaron hacia Puerto Iguazú, en el norte argentino.
Pese a la urgencia del encuentro, Chávez aseguró que no existe un clima tenso en la región.
'No hay tensión', dijo a los periodistas cuando entraba en el hotel donde se realiza la reunión, mientras turistas y policías locales le tomaban fotografías.
'Por otra parte, las contradicciones internas de nuestros países también generan tensiones; pero siempre que, como en este caso, se imponga la gran política y la gran visión de los líderes, no hay tensión que valga', agregó.
El encuentro será seguido de cerca desde España, Repsol-YPF es el segundo operador de energía en Bolivia, y por petroleras como Total o British Gas, con inversiones en el país sudamericano. Por su parte, un portavoz del Gobierno español dijo que el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, podría reunirse con Morales para tratar este tema la semana que viene en Viena.
NEGOCIACIÓN
El anfitrión, Néstor Kirchner, al igual que Brasil, también discutirá con Morales su plan por elevar los precios del gas natural que vende a sus vecinos, lo que puede afectar la reactivación económica argentina, debido a la alta dependencia de sus industrias del fluido boliviano.
En Brasil, el Gobierno está bajo fuerte presión de sectores que exigen que inicie una batalla jurídica contra La Paz por la nacionalización, que también incluyó la toma de control de las dos refinerías de Petrobras en Bolivia.
En respuesta a la medida, Petrobras anunció el miércoles que cancelaba inversiones en el país andino, aunque Lula se mostró más conciliador y expresó que comprende a Morales.
La nacionalización boliviana convierte a las petroleras con inversiones millonarias en el país en meros operadores a los que el Estado les recompensa con parte de la ganancia que obtiene por la comercialización de los hidrocarburos.
/Por Damian Wroclavsky/.*.


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