La transición fue un caos y trajo consigo un pellizco. Los 203 kilómetros entre la villa romana de La Olmeda y Haro, la segunda etapa más larga de la presente edición de la Vuelta, la 16.ª según el libro de ruta, mutó del inicio plácido y rodaje cómodo (con una temprana escapada de Antonio Cabello y Jesús Rosendo, del Andalucía, y Fouchard, del Cofidis) a unas postrimerías incómodas y tensas, en las que Purito Rodríguez, líder de los puntos, se vio involucrado en una montonera a quince kilómetros del final (por la que llegó a meta a más de once minutos y podría abandonar la carrera), y a un final de locura por culpa de una rotonda, bien indicada en el libro de ruta pero tan mal señalada en la realidad que por eso de ser el punto de desvío para los coches y motos que siguen la carrera acabó condicionando el sprint. Y deparó un sucedáneo.
Porque llegaban los del Team Leopard currando para el italiano Daniele Bennati, andaba el jovencísimo eslovaco Peter Sagan (sí, el del Liquigas, el que hizo las delicias del respetable con sus malabarismos en la subida al Angliru) afilando el cuchillo para sumar su tercera etapa y el gran grupo en sí, claro, que venía lanzado. Se apartó el ciclista del Leopard, dudó entre la izquierda y la derecha, confundió también al pelotón, se rozó el drama de otra montonera y el argentino Juan José Haedo, que tiró por el lado bueno, aprovechó su inercia, su intuición y el desconcierto para ganar en Haro, donde no llegaba la carrera desde 1966, sin oposición alguna.
Entre tanto caos, Juanjo Cobo acabó décimo
Entre tanto caos, Juanjo Cobo acabó décimo, metido en un corte que aventajó en dos segundos al británico Chris Froome y en cinco a su compatriota Bradley Wiggins, con lo que el cántabro amplió su colchón en su primer día de defensa de ‘la roja’ hasta los 22 segundos sobre Froome y los 51 sobre Wiggins. Durante unos instantes, el último sprint (qué hermosa era la etiqueta de “meta volante”, a ver si en esta espiral de cambios y modernidad la organización la recupera), el de Anguciana, mantenía dudas sobre quién había bonificado los dos segundos de la tercera posición. En un primer momento se hablaba de Froome, lo que igualaría las cosas con Cobo a los 20 segundos con los que partió la etapa, pero los jueces de la carrera dijeron que fue Monfort el "ganador", lo que confirmaba el golpe de Cobo. Una confusión imperdonable para una vuelta de tres semanas y con los medios de estos tiempos.
Gran enfado
Y mientras Bennati mostraba su enfado en las redes sociales, incapaz de comprender cómo después de 200 kilómetros de carrera se podía meter una rotonda semejante a 300 metros de la llegada, Haedo, la décima nacionalidad que triunfa este año en la Vuelta y que tras la etapa dijo que la rotonda no estaba avisada en el libro de ruta (afirmación errónea), le salva los papeles al Saxo Bank, el equipo donde corre el mejor ciclista español de la actualidad y que, guste o no, ha presentado un equipo de circunstancias en la salida de Benidorm. Y sin ciclistas españoles.
La Vuelta llega este miércoles a Peña Cabarga, una subida tipo Angliru con menos pendiente máxima, menos longitud y hasta menos altura, pero igual de puñetera y final de la que será la etapa más larga de esta edición (211 km). Cobo, cántabro, llega a casa vestido de líder. Y podría sentenciar la general. Pero no se fía: “Las bonificaciones van a tener que ver algo en esta Vuelta y seguramente todos los días se luchen por ellas”, recuerda.


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