Un informe negativo sobre el estado de las urgencias de un hospital ha sido el origen del calvario durante tres años de José Luis Martínez Jiménez, un técnico en prevención de riesgos laborales del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) especializado en la atención primaria, con más de diez años de experiencia en el cargo y destinado en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias.
En abril de 2008, los sindicatos del centro, situado en Alcalá de Henares, pidieron a José Luis la elaboración de un informe sobre el estado de las urgencias del mismo. "En mi escrito dejaba claro que la situación del servicio no era la deseable. Había camas por los pasillos, enchufes desencajados y el personal había sufrido algunas agresiones", explica este funcionario interino de 37 años.
En mi escrito dejaba claro que la situación del servicio no era la deseable El problema vino cuando la directiva de hospital tuvo conocimiento del contenido de ese informe. "Justo un mes antes, en marzo, habían entrado nuevos jefes", continúa. Fue entonces cuando Mª Ángeles Neira Rodríguez, directora médica en ese momento, le llamó a su despacho. "Me ha puesto aquí Esperanza Aguirre para poner orden" fueron las palabras textuales que Neira le dirigió, según detalla José Luis, para después criticar su escrito.
A partir de ese momento, la vida laboral se complicó para el trabajador. En junio de 2008 le negaron el permiso para revisar unas obras que se estaban efectuando en el centro sanitario. Meses después, fue trasladado sin motivo alguno al departamento de medioambiente. "Me mandaron a mi nuevo 'despacho': un almacén lleno de cajas y sin apenas espacio", describe.
"Llegaron incluso a abrirme un expediente por motivos inventados, como arrugar un papel en una reunión o llamar 'trepa' a una compañera; y absurdos, como mandar un e-mail un minuto más tarde a mis superiores que al resto del personal", se queja José Luis. Fue suspendido durante cinco días, ya que solo pudieron demostrar el retraso con el que se envió el correo electrónico, aunque él ya ha recurrido y volverá a los tribunales por este caso en 2014.
Llegaron incluso a abrirme un expediente por motivos inventados Tras sufrir todas estas situaciones, ya no pudo más y presentó una denuncia en los juzgados. Curiosamente, el mismo día que se celebraba el juicio, José Luis recibió una llamada y le obligaron a volver a su puesto anterior. "A pesar de todo y por suerte, la sentencia fue favorable y reconoció el vaciamiento del contenido de mis funciones", dice José Luis. "Solo quiero que nadie pase por una situación de acoso laboral como la que pasé yo", concluye.
Y es que "dejar al trabajador de forma continuada sin ocupación efectiva o incomunicado, sin causa alguna que lo justifique" es acoso laboral, según el Boletín Oficial del Estado publicado el 1 de junio de este mismo año sobre el ‘mobbing’ en la administración pública. Por su parte, el hospital ha declinado hacer declaraciones ya que el caso se encuentra aún en "vía judicial".
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