El candidato del PSOE para las elecciones del 20-N, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha descartado la celebración de un referéndum para que los ciudadanos ratifiquen la reforma de la Constitución pactada con el PP. "Mi posición es la de la Consitución y ésta dice que hay dos formas de reformar: con referéndum si afecta a derechos fundamentales y sin consulta popular si no es así", ha declarado. "Cuando no, no es necesario", ha apuntado. "Cumplir la Constitución es la posición que mantengo y la que va a mantener el PSOE", añadió Rubalcaba.
También ha querido destacar la "flexibilidad" de la reforma, dado que la cifra concreta de déficit que no se podrá superar no aparecerá en la Carta Magna, sino en una ley orgánica aparte.
Además, ha invitado a sus compañeros socialistas críticos a leerse el texto acordado, seguro de que después de la lectura "muchas de esas reticencias habrán desaparecido". Les ha recordado asimismo que en su discurso de proclamación como candidato, el pasado 9 de julio, ya habló de la necesidad de estabilidad presupuestaria y control de la deuda y del déficit. A su entender, lo que distingue una política económica de derechas de una de izquierdas no es la estabilidad, sino "en qué te gastas el dinero".
Rubalcaba cree que el acuerdo es bueno para el país, ya que recoge estabilidad, flexibilidad y una referencia europea para la economíaRubalcaba se ha expresado en estos términos en rueda de prensa, después de que los dos partidos mayoritarios hayan registrado este viernes una proposición de ley conjunta que podría ser aprobada por el Congreso la próxima semana, que establece una disciplina presupuestaria para las administraciones públicas sin recoger cifras concretas.
"Yo mismo tenía reticencias, pero ya han desaparecido", ha admitido al ser preguntado por las dudas de algunos compañeros suyos de partido, antes de insistir en que el acuerdo finalmente es bueno para el país, porque recoge una imprescindible estabilidad presupuestaria, una cierta flexibilidad para cuando "vienen mal dadas" y una referencia europea.
Además, ha restado importancia a las palabras de la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, que ha minimizado el papel de Rubalcaba en la negociación.
"He estado en muchos sitios del barco y lo último que me ha importado es quién maneja el timón o quién echa el carbón", ha señalado, y ha reiterado que él quería un acuerdo que recogiera los principios que finalmente se han incluido.
Unos principios que garantizarán, según su criterio, que a partir de ahora no se van a repetir "los errores" del pasado y no va a haber un sobreendeudamiento. "Si algo hemos aprendido los españoles es que tener un exceso de deuda no es bueno", ha recalcado.
Recuperar la confianza de los inversores, el gran objetivo
Su resumen de la situación es que el acuerdo pactado recoge la imprescindible estabilidad presupuestaria ("no podemos gastarnos lo que no podemos pagar", ha dicho), una referencia a Europa ("si pedimos a Europa más pasos, nosotros tenemos que dar más pasos") y una cierta flexibilidad para garantizar la cohesión social, cualquiera que sea la situación económica.
"Estos tres principios están recogidos y por eso estoy satisfecho con este acuerdo", ha apostillado Rubalcaba, en cuya opinión el concepto de "déficit estructural" recogido en el pacto, frente al "déficit cero", es fundamental para asegurar esa flexibilidad.
Le estamos pidiendo a Europa que dé pasos y nosotros tenemos que predicar con el ejemploAdemás, Rubalcaba se ha esforzado en explicar la necesidad y la urgencia de esta reforma constitucional y de la posterior ley orgánica en la que se incluirá un límite al déficit estructural del 0,40%, y ha argumentado que este mes de agosto ha sido "malo" y con mucha inestabilidad financiera, hasta el punto de que Europa suscita entre los inversores "menos confianza que hace un mes".
"Le estamos pidiendo a Europa que dé pasos y nosotros tenemos que predicar con el ejemplo", ha argüido, convencido de que otros países europeos también seguirán en esta línea para recoger en sus Constituciones la estabilidad presupuestaria.
Según ha remachado, el hecho de que las cifras de déficit no vayan en la Constitución sino en una ley orgánica "no significa que el principio de estabilidad no esté recogido con firmeza y que el compromiso no sea un compromiso firme".
Con esta medida, ha enfatizado, España está lanzando un mensaje claro de confianza a los inversores y les está dejando claro que "es un país serio, solvente y que paga sus deudas".
Y lo hará también en el año 2020, cuando comience a aplicarse el techo de déficit del 0,40%, lo que, en su opinión, también ofrece tranquilidad a aquellos que están prestando ahora dinero a España para devolverlo dentro de diez años.


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