El Empire State simboliza, junto al Chrysler, la rivalidad por construir durante los años de la "Gran Depresión" el edificio más alto de la ciudad, representada en dos empresarios visionarios, John Raskob -fundador de General Motors- y Walter Chrysler.
Este estigma le ha perseguido durante toda su vida, e incluso hoy la torre es más valorada por su simbolismo patriótico, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, que como fuente de ingresos, algo que se trata de aplacar con la nueva reforma.
En la actualidad, cerca del 17 por ciento del espacio disponible para oficinas está vacío, mientras que esta tasa se reduce a solo el 6 por ciento en los edificios circundantes, incluido su eterno rival, el Chrysler.
Cada día cerca de 9.000 personas acuden a trabajar en sus entrañas, y entre sus selectos inquilinos destacan organizaciones sin ánimo de lucro, diseñadores de moda, despachos de abogados y líneas aéreas.
En su inauguración el 1 de mayo de 1931, tras solo un año y 45 días de trabajo, el Empire State se erigió en el edificio más alto de la ciudad -y del mundo-, gracias a sus 102 pisos y 443,2 metros de altura.
En ella intervinieron más de 3.500 obreros y electricistas, encargados de entrelazar 60.000 toneladas de acero, el cristal de sus 6.500 ventanas y 10 millones de ladrillos en su afán por "tocar" el cielo.
Tom Kelly, autor de la novela "Empire Rising" -ambientada en durante la construcción del edificio-, aseguró al diario "amNew York", que "gracias a la depresión, los constructores pudieron tener a los mejores trabajadores en el proyecto".
El rápido ritmo de construcción, que elevaba casi un piso cada día, y las pocas medidas de seguridad que se empleaban en la época supuso que una docena de hombres perdieran la vida.
El 28 de julio de 1945, un bombardero B-25 atravesó el edificio a la altura del piso 79, ocasionando 14 muertos y daños por valor de un millón de dólares, pero el Empire State encajó bien el golpe y resistió en pie.
Su fama ha traspasado las fronteras de EEUU y desde su inauguración más de 110 millones de turistas han cogido uno de sus 73 ascensores para llegar al "techo" de Manhattan, el mirador situado en la planta 102.
Según afirma su página web, "puedes vivir en Nueva York toda tu vida, pero hasta que no la ves desde lo más alto del Empire State Building, no has visto la ciudad".




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