Uno de los apartados se titula "Cuba y España" y en él Castro analiza las figuras del Rey Juan Carlos, Aznar, González y del senador y ex presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga.
El mandatario cubano subraya que Aznar es "la chancleta de Franco como personalidad, como capacidad política".
Aznar pensó que podía explotar el atentado del 11 de marzo pero ahí le salió el tiro por la culata y su partido perdió
Castro recuerda que Aznar llegó al poder en 1996 "lleno de prejuicios, de odio reaccionario" porque este último es un "reaccionario de pensamiento" y un hombre "conservador".
A su juicio, le favoreció el atentado de ETA contra su persona en abril de 1995 para ganar luego las elecciones.
"Por eso, creo, pensó que podía explotar de nuevo el atentado horrendo del 11 de marzo de 2004 en Atocha, en Madrid. Pero ahí le salió el tiro por la culata, y su partido perdió las elecciones. Ganó José Luis Rodríguez Zapatero, retiró las tropas españolas de Irak, nos alegramos", relata.
Presiones contra el rey
"Veo en Aznar, como en Silvio Berlusconi, dos grandes lacayos, dos grandes herederos del fascismo, porque eso son", apunta.
Además, critica al ex presidente por ejercer "presiones" contra el Rey Juan Carlos para quitarle "su autoridad y prestigio", sobre todo a raíz del único desplazamiento de los Reyes a Cuba en 1999 para participar en la Cumbre Iberoamericana.
Felipe González
En cuanto a Felipe González, le reprocha que cambiase "bastante" desde 1982 y dice que "no tenía nada de socialista".
Felipe González no tenía nada de socialista
"La derechización de la política de Felipe, a mi juicio, condujo al desgaste, a la corrupción y a todas aquellas cosas. Nuestras relaciones fueron en un tiempo buenas y después fueron siendo cada vez peores", hace hincapié.
En especial, le acusa de promover la desaparición de la Unión Soviética.
Franco
En lo que respecta al general Franco, Castro valora el hecho de que no se plegase a la petición de Washington de romper relaciones diplomáticas con Cuba en la década de los sesenta.
"Fue una actitud meritoria, que merece nuestro respeto e incluso merece, en ese punto, nuestro agradecimiento. No quiso ceder a la presión norteamericana. Actuó con testarudez gallega. No rompió relaciones con Cuba. Su actitud fue firmísima", dice.
Polémica
La publicación del libro de Ramonet no ha estado exenta de polémica.
El País publicó un adelanto de esta publicación y posterioremente el Denfensor del Lector de ese mismo periódico hizo un artículo en el que recogía opiniones sobre el libro.
En concreto, algunas voces destacaban las coincidencias entre las respuestas del líder cubano y párrafos de los discursos públicos del propio Castro.


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