En el estudio se distingue entre el "acoso técnico" (las situaciones de acoso sufridas por las mujeres en su trabajo en el último año, independientemente de que las trabajadoras lo consideren acoso) y el "acoso declarado" (el considerado por la mujer como acoso sexual).
El acoso técnico
Siguiendo la definición de acoso técnico, el más común es el leve, que afecta al 14,7% de las trabajadoras (1.240.000 mujeres) y abarca desde los chistes de contenido sexual sobre la mujer a los piropos o comentarios sexuales sobre las trabajadoras, las peticiones reiteradas de citas, los acercamientos excesivos o los gestos y las miradas insinuantes.
Junto a estos grupos, un 2,2 por ciento (185.000) padece acoso muy grave, con abrazos y besos no deseados, tocamientos y pellizcos, acorralamientos, presiones para obtener sexo a cambio de mejoras o amenazas, actos sexuales bajo presión de despido o asaltos sexuales.
Un 22% del total, en Cataluña
Por Comunidades, tras Cataluña, donde un 22,2 por ciento de las trabajadoras ha sufrido acoso sexual, se sitúan Andalucía (20,4); Galicia (16,4); la Comunidad Valenciana (15,3); Aragón (15); Castilla y León (14,9); La Rioja (12,8); Canarias (12); Castilla-La Mancha (10,9); Extremadura (10,8); Madrid (9,9); Baleares (9,6); Murcia (8); Navarra (7,8); Asturias (6,8); y el País Vasco (6,5).
La acosada: una mujer menor de 34 años
El perfil de la trabajadora acosada es el de una mujer menor de 34 años, soltera y cualificada y el estudio destaca también el mayor acoso que sufren las inmigrantes extracomunitarias.
En la mayoría de los casos (el 58,8%), quien protagoniza las situaciones de acoso es un compañero, en el 20,6 por ciento un superior directo y en el 14,3 un cliente.
Este comportamiento se registra más en los sectores de la construcción y la industria y en empresas medianas y grandes.
Según el estudio, predomina la inacción ante el acoso entre las víctimas, que optan por no hacer nada o por evitar a la persona, aunque a medida que se eleva la gravedad de la situación se incrementa la búsqueda de soluciones.
Pasividad en la empresa
El estudio además denuncia que en el 56 por ciento de los casos, la empresa adoptó una respuesta pasiva y sólo en el 8,3 por ciento actuó cambiando de centro al acosador, expedientándolo o despidiéndole.
Murillo, quien alertó también de la prácticamente nula confianza en las instituciones, subrayó la importancia de la próxima ley de igualdad, que dedica catorce artículos a luchar contra el acoso sexual y establece protocolos para las empresas.


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