Pero pronto podría existir una cura. Los investigadores quieren resolver el misterio de la canción del verano, del exitazo anclado en esa región inhóspita, y en ocasiones hortera, de nuestro cerebro. Un equipo científico de un instituto de Dartmouth (EE UU) ha localizado la región del cerebro en la que una canción ‘se grapa’ en la memoria. Está situada en un área de la corteza auditiva que coordina la información de los oídos.
El grupo de científicos experimentó con unos voluntarios haciéndoles escuchar temas conocidos, como Satisfaction de los Rolling Stones o la banda sonora de La Pantera Rosa,
y entonces... ¡Eureka! se dieron cuenta de que cuando la melodía cesaba
la corteza cerebral auditiva seguía en activo, lo que provocaba que la
canción pegadiza no dejase de sonar en la cabeza de los voluntarios.
Pero, ¿qué habría ocurrido si hubieran experimentado con Un beso y una flor (Nino Bravo), Aserejé (Las Ketchup), Macarena (Los del Río)? Tal vez, aún repicarían en sus oídos.
Un picazón en la mente
Hasta ahora las teorías se centraban en las ideas del profesor James Kellaris, quien asegura que un hit produce una picazón en el cerebro que sólo puede aliviarse al repetir mentalmente dicha canción. Tararearla sería como rascarse.
Oído de máquina
La empresa Polyphonic HMI cree que los hits se pueden obtener informáticamente. Han desarrollado un software llamado Hit Song Science que compara una canción con los 3,5 millones de temas más vendidos de la última década, para elaborar un informe.
¿Cuál es la canción más pegadiza? ¿Qué canción no puedes quitarte de la cabeza? Cuéntanoslo.

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