Sin proponérselo, Ablaye se ha convertido en una especie de ídolo para los inmigrantes de Lavapiés. Este senegalés de 29 años rehúye el protagonismo y se muestra incómodo al recordar su vida. Pero desde el martes es uno de los vecinos más conocidos del barrio. Ese día recibió el apoyo de decenas de personas que intentaron impedir su traslado a comisaría. "No me lo esperaba, es la primera vez que me pasa. Nunca imaginé que tanta gente blanca se uniría para ayudarme. Me alegró mucho", contó el joven a 20 minutos este miércoles tras salir de la comisaría, donde se confirmó que se encuentra en situación irregular en España.
Es cierto que me colé en el metro. No tenía billete, salté y me cogieron Pese a todo el revuelo formado, Ablaye Seck reconoce que no es del todo inocente. "Es cierto que me colé en el metro. Ese fue mi error. No tenía billete, salté y me cogieron", recuerda. Su versión concuerda con el relato de la Policía. Según una portavoz de la Jefatura, "se siguieron en todo momento los procedimientos habituales: los vigilantes alertaron a los agentes y se personaron en el metro; le pidieron la documentación, como se hace con cualquier persona, y al no tenerla encima se dispusieron a trasladarlo a comisaría para identificarlo. Está en regla, así que salió libre".
Al verlo rodeado por la Policía, las personas que ocupaban la plaza interpretaron que se trataba de una "redada masiva contra la inmigración". Y salieron en su apoyo: "Era muchísima gente. Cantaban y gritaban que 'ninguna persona es ilegal'. Y se unían más por todas partes. Creo que la gente está harta de que nos controlen por la calle. Solo lo hacen con los negros", explica Ablaye.
"Unos miran mal y gritan"
El joven aclara que "esta vez la Policía le trató con educación". Aunque no siempre tiene la misma suerte: "No todos son buenas personas. Algunos miran con mala cara y gritan. Pero siempre estoy tranquilo: me han llevado cinco veces a comisaría y siempre sé que voy a salir porque no robo, ni mato, ni soy ilegal. Ni siquiera vendo CD's, ni droga, solo collares que yo hago", explica. ¿Su sueño? "Poder andar tranquilo por la calle. Es triste que te paren por tu color. Eso está feo, ¿no?".
Llegó en patera, vía Canarias
Ablaye llegó a Madrid hace tres años. Pero su periplo desde Senegal comenzó mucho antes. De su país salió en patera hacia Las Palmas. De ahí fue a Fuerteventura, luego a Málaga y, finalmente, llegó a Madrid. Aquí le esperaba su primo Magatt, que vive en España desde hace 10 años. Ablaye ha tenido contratos laborales, pero ahora mismo vive de su artesanía. "Estoy buscando trabajo, pero no hay suerte".
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