Millones de años después de que se extinguieran los grandes dinosaurios herbívoros del Jurásico, el estudio de la composición de sus dientes ha desvelado su temperatura corporal, que era similar a la de los mamíferos y pájaros actuales y mayor que la de los cocodrilos de sangre fría.
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Así lo afirman científicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) y de la Universidad de Bonn (Alemania) en un estudio publicado esta semana en Science Express. El cuerpo del gigantesco braquiosaurio tenía una temperatura de 38,2 grados celsius y el del camarasaurio de 35,7 grados, según se ha podido saber gracias al novedoso método desarrollado por los investigadores, que consistió en analizar el esmalte de los dientes fosilizados de varias especies de saurópodos de Tanzania y EEUU.
Los expertos, según los cuales el margen de error del análisis es de entre uno y dos grados, midieron la abundancia de enlaces entre isótopos de carbono y oxígeno en la apatita, el principal mineral del esmalte de los dientes, que varía según la temperatura a la que se forma dicho esmalte. "Es como poder ponerle un termómetro a un animal que ha estado extinto durante 150 millones de años", señaló Robert Eagle, geoquímico estudiante de postdoctorado en Caltech y principal autor del estudio.
Sin embargo, las conclusiones de los científicos no zanjan el debate sobre si los dinosaurios eran animales de sangre caliente (que mantienen una temperatura estable) o fría (que dependen de la temperatura ambiente). "Nuestros datos aportan pruebas claras de que su temperatura corporal era claramente más elevada y más estable que la temperatura ambiente", afirmó en una nota el bioquímico alemán Thomas Tütken, de la Universidad de Bonn, que participó en el estudio.
Pero según el científico esto podría deberse al gran tamaño de estos dinosaurios, ya que el hecho de tener una masa corporal superior a la superficie del cuerpo (el braquiosaurio medía más de 23 metros y pesaba 40 toneladas) también es eficaz para mantener la temperatura constante.
Ahora los investigadores se proponen estudiar a dinosaurios más pequeños, incapaces de almacenar el calor al tener una superficie corporal mayor que el volumen, para determinar si eran de sangre caliente o fría. La investigación permitirá conocer mejor el comportamiento de estos animales prehistóricos, más pausado y lento en seres de sangre fría y más ágil y rápido en los de sangre caliente.

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