Por lo menos, en Zaragoza. Visitantes, como los de la foto, y lugareños nos vimos sorprendidos ayer por un brusco cambio meteorológico. Viento y bajada de temperaturas pillaron desprevenido a más de uno, que había apostado con excesiva confianza por las camisetas de verano. Y es que los refranes nunca engañan: Hasta el 40 de mayo...
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