Unos 500.000 manifestantes marcharon por las calles de Dallas, muchos de ellos ondeando banderas estadounidenses y expresando su indignación por la incapacidad del Congreso para aprobar unas reformas que podrían ayudar a legalizar a entre 11 y 12 millones de inmigrantes ilegales.
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La manifestación se produjo un día antes de la protesta prevista el lunes en 60 ciudades estadounidenses, y en ella se expresó el descontento por un proyecto de ley aprobado en la Cámara de Representantes que criminaliza a los inmigrantes ilegales, prevé construir un largo muro sobre la frontera con México y no contempla la figura del trabajador temporal o invitado.
'Mi mamá nació en México. Ella ha estado aquí desde que tenía 16 años y yo estoy aquí por ella porque no creo en la ley sobre inmigración', dijo Ambrosio García, de 25 años. 'Los inmigrantes no deberían ser criticados o ser considerados delincuentes', agregó.
Las imágenes de televisión mostraban una enorme multitud serpenteando por las calles de Dallas, en el estado de Texas. Tanto la policía como los organizadores erraron los cálculos, pues esperaban una presencia de entre 50.000 y 100.000 personas.
Otros miles marcharon en otras ciudades como Salt Lake City y Detroit.
El líder del grupo del partido Republicano en la Cámara, John Boehner, dijo en televisión que apoyaba la ley aprobada en la Cámara y que no deseaba un programa de trabajadores temporales, una medida que cuenta con el beneplácito del presidente George W. Bush.
'Nos se puede comenzar a hablar sobre un proyecto de ley para trabajadores temporales hasta que no incremente la seguridad en las fronteras', dijo Boehner en la ABC. De lo contrario, agregó, 'tendremos un desfile interminable de inmigrantes ilegales aquí, en nuestro país'.
El compromiso de ambos partidos mayoritarios sobre el programa de trabajadores temporales, que facilitaría la situación de los ilegales, se rompió el viernes en el Senado entre enfrentamientos sobre posibles enmiendas.
El fracaso del plan creó dudas sobre si el Congreso podrá aprobar la reforma migratoria que ha pedido Bush, que desea su sanción antes de las cruciales elecciones legislativas de noviembre.
El asunto ha dividido a los conservadores, muchos de los cuales desean ganar el voto de los hispanos mientras que otros se lamentan de que permitir la estancia de inmigrantes indocumentados podría dañar sus posibilidades electorales.
/Por Susan Heavey/.*:




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