Los restos de esta nueva especie, que ha sido denominada 'Tiktaakil roseae", se encontraban incrustados en rocas congeladas, en el Círculo Ártico, y en buen estado de conservación.
Los fósiles desvelan la forma de una especie de pez-cocodrilo plano que dipone de dientes afilados, aletas articuladas y costillas similares a las de un animal terrestre.
Estas aletas y costillas son capaces de soportar un cuerpo de más de dos metros de largo.
Según los científicos, esta nueva criatura explicaría la secuencia de cambios evolutivos que desembocaría en los tetrópedos, es decir, vertebrados de cuatro patas que incluye a reptiles y anfibios.
Hasta este descubrimiento, el origen de las principales características de los tetrópedos estaba en la sombra, según declaraciones de Edward Daeschler, de la Academia de las Ciencias Naturales de Filadelfia (EEUU).
Una dura expedición
Los científicos también han explicado cómo tuvieron que afrontar la amenaza de osos polares y gélidas temperaturas para acceder al lugar del hallazgo, y han anunciado que podrían volver al lugar en julio en busca de nuevos ejemplares.

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