Tommaso Onofri fue raptado de su casa el 2 de marzo.
Personalidades destacadas como el Papa Benedicto XVI, políticos, cantantes o jugadores de fútbol habían solicitado su liberación.
Los agentes de policía hallaron su cadáver cerca de la ciudad de Parma, en el norte del país, tras ser conducidos a la zona por un albañil, Mario Alessi, que había trabajado en casa de la familia Onofri.
Alessi dijo a los investigadores que el niño, que lloraba, fue asesinado la noche de su secuestro por sus captores cuando trataban de mantenerle en silencio.
La policía detuvo a Alessi, su pareja y otro hombre.
El día de su secuestro, dos hombres enmascarados armados con un cuchillo y lo que parecía ser una pistola de juguete entraron en casa de los Onofri, ataron a sus padres y se llevaron a Tommaso.
La familia no es rica y no parece que se haya solicitado un rescate.
La agencia de noticias ANSA dijo que un segundo sospechoso cuyas huellas dactilares fueron halladas en la cinta adhesiva usada por los intrusos para atar a la familia Onofri también confesó el secuestro.
Fuentes de la investigación dijeron que los secuestradores pretendían secuestrar al niño durante poco tiempo para extorsionar a la familia.

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