Parece Afganistán. Es el barrio de La Viña, a las afueras de Lorca, el más castigado por los dos terremotos de 4,4 y 5,1 grados que sacudieron la ciudad el miércoles pasado.
No te puedes fiar. Lo tienes hoy verde, y mañana, de color rojo En medio de la calle Herrería está Juani, una lorquina, con un ataque de ansiedad. Venía a su casa a recoger cristales. El jueves le pusieron una marca verde en la puerta, que significa que es habitable, y este lunes los técnicos rectificaron y le han puesto un círculo rojo: está en ruina. No se puede entrar.
Pero su marido entra y sale con cajas. Se mudan a la casa de campo que tienen. "No te puedes fiar. Lo tienes hoy verde, y mañana, rojo. Hay que dar gracias a Dios por estar todos bien", la compadece una vecina. El edificio de Juani tiene 15 años; le quedan cinco de hipoteca (300 euros al mes). "Toda tu vida ahorrando para nada", dice.
De rojo, a amarillo
Tan confundido como Juani está Pascual Zamora, de 65 años. Su casa tenía la marca roja (en ruina) y este lunes le pusieron una amarilla (no es habitable, pero la estructura está intacta). "Los colores los cambian. No me fío. Duermo en un colchón en el suelo en la casa de mi cuñado. Los tabiques se han abierto. Las puertas se han desplomado y no veas cómo están las costuras del edificio", explica mientras observa el desescombro de la calle Jardinero. La suya.
Carmen Alarcos Alcázar se acercó, desde Vélez Rubio, a ver las ruinas de su edificio en la calle Infante Juan Manuel, de La Viña, el único que se desplomó en la ciudad con el segundo terremoto. Tenía 18 casas y 10 años de antigüedad. "¡Mira!, el cojín de nuestra cama", le comenta a su marido, señalando un hilillo rojo entre montañas de hormigón.
La portería de su edificio, lo único que quedó en pie, tenía una señal amarilla y le pusieron ahora una negra: lo peor. Hay que tirarla. Según dos técnicos consultados por este periódico, el cambio de criterio se debe al impacto de las réplicas registradas, a que los cimientos siguen cediendo, a que el epicentro se localizó a dos metros de profundidad y, en el peor de los casos, a que ahora se están detectando daños que los primeros técnicos, muchos de ellos voluntarios, no apreciaron antes.
Según el Ayuntamiento, el 75% de los 4.100 edificios de Lorca afectados por los terremotos están en código verde (se pueden habitar); el 20%, en amarillo, y el 5%, en rojo. Y 17 inmuebles tienen el "código rojo" por "daños estructurales de mucha envergadura".
"Me han robado la tele y el sofá"
Puede que el caso de Geovana Cordero sea una excepción. El suelo de su casa, en un primer piso de la calle Herrería, 4, del barrio La Viña de Lorca se vino abajo con el segundo terremoto y fue a dar al garaje de su edificio. Solamente quedó en pie el salón, sin la pared que da a la calle. Cuando ella, su marido y dos niñas pequeñas regresaron a ver si podían salvar algo, ya les habían robado la tele, el equipo de música y el sofá. "No hay corazón alguno", se lamenta.
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