'Estoy feliz de estar libre. Sólo quiero estar con mi familia', dijo Carroll, con un pañuelo en su cabeza, a Televisión Bagdad, un canal dirigido por el Partido Islámico Iraquí en cuyas oficinas fue liberada.
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'Me trataron bien. No me pegaron ni me amenazaron', agregó en inglés en comentarios traducidos al árabe por el canal.
Consultada acerca de por qué sus captores le secuestraron en una calle de Bagdad el 7 de enero, matando a su intérprete, Carroll, que se encuentra en buen estado, respondió: 'No lo sé. Deben preguntarle a los muyaidines'.
Los políticos y responsables iraquíes señalaron que la corresponsal del Christian Science Monitor fue llevada unas pocas horas antes a una oficina de un partido político árabe suní, en el barrio de Amriya, bastión de la insurgencia suní en Bagdad.
El Partido Islámico es uno de los principales grupos políticos árabes suníes de Irak. Sus líderes, junto a otros, hicieron fuertes llamados por la liberación de Carroll.
El editor de su publicación, Richard Bergenheim, señaló en un comunicado leído en nombre de la familia que no se negoció para liberarla, al tiempo que un portavoz del Pentágono aseguró que no intervinieron. Bergenheim aseguró que sí participaron muchas otras personas, clérigos, líderes políticos y periodistas, entre otros.
Bergenheim destacó desde Boston, en EEUU, que muchos iraquíes son secuestrados a diario: 'El mundo no oye sus voces o las voces de sus familias. Ellos se emrecen atención y su libertad no es menos importante que la de Jilll (...) El Christian Sciencie Monitor no dejará que estas persoans sean olvidadas'.
El propio presidente estadounidense, George W. Bush, mostró su satisfacción por la liberación.
Los líderes árabes suníes quedaron avergonzados cuando a primeros del mes de enero, unos hombres armados secuestraron a la periodista y mataron a su intérprete, Allan Enwiyah, justo después de salir de una reunión con otra organización política suní. Su conductor escapó.
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Después de su secuestro, Carroll apareció en tres cintas de vídeo emitidas por la televisión árabe. Sus misteriosos secuestradores se hacían llamar la Brigada de la Venganza y exigían que todas las prisioneras en Irak fueran liberadas.
El Ejército estadounidense dijo que tenía detenidas a menos de una docena de mujeres. Las autoridades iraquíes insistieron liberar a muchas de ellas después del secuestro de Carroll, pero afirmaron que ambos hechos no estaban vinculados.
Miles de iraquíes han sido secuestrados en los últimos tres años, muchos para pedir un rescate. Más de 200 extranjeros también han sido capturados. Muchos fueron liberados, pero otros murieron a manos de grupos militantes que realizan exigencias políticas.
Dos ingenieros alemanes y dos kenianos están entre los que aún siguen secuestrados.
/Por Alastair Macdonald/.*.

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