Los viajeros se enfrentan al posible caos en Air France, así como en los servicios de transporte, que el lunes por la noche comenzaron un paro de 36 horas en respuesta a los llamamientos de sindicatos y estudiantes, quienes dicen que el CPE (el Contrato de Primer Empleo) creará una nueva generación de trabajadores prescindibles y fracasará en su objetivo de reducir el alto desempleo entre los jóvenes.
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Los sindicatos dicen que hay 135 manifestaciones planeadas tras fracasar los intentos por romper el estancamiento en las conversaciones entre Villepin y los líderes sindicales.
'Esperamos que después de las manifestaciones, el Gobierno (...) retire la ley', dijo el lunes el portavoz del Partido Socialista en la oposición, Julien Dray. 'No hay otra solución'.
El primer ministro, que se enfrenta a la mayor prueba de fuerza de sus 300 días en el poder, invitó a sindicatos y estudiantes a una reunión el miércoles para encontrar puntos en común, ofreciendo negociar el periodo de prueba de dos años en el que los empleados podrían despedir a los jóvenes sin motivo.
Pero hasta ahora se ha negado a retirar el CPE, aunque no hay ninguna indicación de que las protestas vayan a disminuir.
Las patronales han advertido del daño a la economía de las protestas, mientras que en el sector turístico temen los efectos en los visitantes, sobre todo tras los disturbios del pasado otoño y la violencia en algunas manifestaciones la semana pasada.
Las manifestaciones masivas son seguidas con atención en Francia después de que se considere que las protestas sobre las reformas de las pensiones en 1995 fueron responsables de la derrota de los conservadores en las elecciones anticipadas convocadas dos años después, en parte por consejo de Villepin.
El desempleo está en el 9,6 por ciento, pero sube al 23 por ciento entre los jóvenes. Aunque hay consenso en la necesidad de tomar medidas, el desacuerdo es sobre el cómo.
El CPE ha incrementado las divisiones en la Unión por un Movimiento Popular (UMP) en el Gobierno. Su líder, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, ha pedido que se llegue a un acuerdo.
En una crítica velada a su posible rival en las elecciones presidenciales del año que viene, Sarkozy dijo en un mitin en la localidad industrial de Douai, en el norte del país, que los cambios en la legislación laboral deberían negociarse primero con los sindicatos y que el diálogo es la clave de las necesarias reformas.
Una encuesta publicada el lunes en Le Monde mostró que el 74 por ciento de los votantes de la UMP apoya a Villepin, mientras que el 63 por ciento de los franceses en conjunto desaprueban el CPE y la postura del primer ministro.
/Por Jon Boyle/




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