Si se trata de buscar símbolos nacionales, lo fueron con una potencia indiscutible. Las figuras de Elvis Presley (1935-1977) y Muhammad Ali (nacido en 1942 como Cassius Marcellus Clay) son imágenes icónicas de Estados Unidos que trascienden las fronteras de su país para hacerse universales.
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Fotos
La contraposición de este par de figuras, The King (El rey) del rock and roll y The Greatest (El más grande) del boxeo sirve al Museo de Arte James A. Michener, de Doylestown (Pennsylvania, EE UU), para exponer Ali and Elvis: American Icons (Ali y Elvis: iconos americanos), dos muestras de fotografías que de forma simultánea condensan la esencia de dos décadas: los años cincuenta y los sesenta.
Uno y otro aparecen en sus mejores momentos: Presley en 1956 cuando, con 21 años, era un ídolo de gran carga sensual que tenía al país patas arriba con su poderosa síntesis músical, y Ali en la década siguiente, la de sus grandes triunfos sobre el ring.
"Cantante sureño de éxito regional"
Las fotos de Presley -que ya se han mostrado en otros museos y seguirán viajando por los EE UU hasta el final de 2013- fueron tomadas por Alfred Wertheimer. En 1956 tenía 26 años y era fotógrafo free lancer en Nueva York. Un día le llamaron para hacer fotos en los estudios de la RCA a un "cantante sureño de éxito regional" que acaba de fichar por la compañía.
Elvis y Alfred se cayeron bien y el reportero terminó siendo la sombra del cantante durante su turbulenta primera gira nacional, cuando la elvismania era efervescente e incontrolable. Con una imagen menos protegida y mediatizada y también más rebelde que en el futuro, Presley se dejó retratar sin poner límites.
Wertheimer terminó haciendo casi tres mil fotos al futuro Rey del rock. De este fondo se nutre la exposición del Michener, que contiene algunos momentos de inocencia y transparente naturalidad que Presley nunca volvería a mostrar sin filtros.
Las fotos de Muhammad Ali no son de un solo fotógrafo, sino de una pléyade, entre ellos grandes figuras como Annie Leibovitz y Gordon Parks.
El carisma de Ali causa un profundo efecto "Desde sus primeros años como un joven boxeador de lengua suelta, pasando por su valiente oposición a la guerra de Vietnam y su papel reciente como portavoz de los enfermos de Parkinson, el carisma de Muhammad Ali ha causado un profundo efecto en todos quienes le han conocido", dice la comisaria de la exposición, Hava Gurevich.

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