'Sin una retirada de la ley, no hay lugar a posibles negociaciones', dijo Xavier Pascal, líder estudiantil de los 500 delegados de más de 80 universidades y otras instituciones educativas que se reunieron en Aix-en-Provence, en el sureste de Francia, para coordinar más acciones.
2
Fotos
En un comunicado conjunto, los estudiantes dijeron que estudiaban bloquear las estaciones de trenes y las principales carreteras el 30 de marzo y pidieron la dimisión del Gobierno.
'La sordera del Gobierno no debilita nuestra determinación', dijeron, tras dos meses de protestas.
Francia podría afrontar el martes el caos ya que estudiantes, niños en edad escolar y sus padres marcharán en muchas ciudades, mientras que los sindicatos han pedido una huelga general que se espera que interrumpa el transporte público y lleve a la cancelación de muchos trenes y vuelos.
Varias universidades y escuelas están ocupadas por estudiantes, mientras que cientos de policías antidisturbios han sellado la Sorbona y la Academia de Francia, en el centro de París, tras echar a los estudiantes con gases lacrimógenos hace dos semanas.
El arzobispo de París, Andre Vingt-Trois, dijo que entendía a los estudiantes pero que nadie puede garantizar la seguridad que reclaman, 'mucho menos garantizar que tendrás un nivel de vida comparable al de tus padres'.
El primer ministro, Dominique de Villepin, se reunió el sábado con organizaciones estudiantes moderadas en unas conversaciones boicoteadas por los principales grupos. Tras ese encuentro, Villepin dijo que quería encontrar una solución.
La polémica sobre el Contrato del Primer Empleo, que permite a los empresarios despedir a los trabajadores de menos de 26 años sin motivo alguno durante un período de prueba de dos años, es una de las crisis más importantes que ha vivido Villepin en sus diez meses en el poder.
El Gobierno pretende aplicar una legislación laboral más flexible para impulsar el crecimiento económico y recortar el desempleo en un país cuya tasa de desempleo es del 9,6 por ciento, y del 23 por ciento entre los jóvenes.
Sin embargo, muchos franceses la rechazan porque consideran que erosiona los derechos sociales.
'Por supuesto, el martes nos movilizaremos para continuar esta formidable revuelta social contra el CPE y que ello lleve a propuestas alternativas', dijo la dirigente comunista Marie-George Buffet.
/Por Marcel Michelson/

El grupo de Bankia admite pérdidas de 3.318 millones en 2011
Nueva cacerolada en Sol
Mueren 19 personas tras un incendio en Catar
El Atlético de Madrid ficha al 'Cebolla' Rodríguez
'Trainspotting' y un disco de Iron Maiden, lo mejor durante el reinado de Isabel II
18 años de cárcel para el asesino de su hermana en Alfaz del Pi
El Gobierno no pedirá cobrar a la Iglesia el IBI
Un clavo lanzado se incrusta en la cabeza de un niño
¡Sé el primero en hacerlo!