'El Gobierno va a abordar la nueva situación con prudencia, con calma', dijo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en una declaración institucional.
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En esa línea se manifestaron los representantes de otros partidos políticos, salvo el PP, cuyo presidente, Mariano Rajoy, se limitó a decir que el único comunicado que esperaba su partido era el de la disolución de la banda.
'Este alto el fuego que ahora se nos anuncia es una pausa, no es una renuncia a la actividad criminal, supone reafirmar su voluntad de seguir existiendo, no se arrepiente de nada y no pide perdón a las víctimas del terrorismo', dijo Rajoy.
El PP, cuya representante en el País Vasco, María San Gil, dijo que su formación esperaba desde hace tiempo este anuncio de ETA porque a la banda le interesa que 'Zapatero esté en el poder', señaló que no obstante apoyaría al Gobierno en una política antiterrorista basada en el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo.
Desde el Gobierno vasco, su 'lehendakari', Juan José Ibarretxe, aseguró 'valorar positivamente el escenario de ilusión que la declaración de alto el fuego permanente de ETA ha suscitado en el seno de la sociedad vasca'.
'Esta declaración de alto el fuego permanente de ETA supone un enorme alivio para toda la sociedad vasca y abre una ventana a la esperanza que nada ni nadie debe cerrar', agregó.
Desde la ilegalizada Batasuna, su dirigente Pernando Barrena declaró que se trataba de una decisión de enorme importancia política, 'valiente y comprometida que facilitará la puesta en marcha de un proceso democrático en el País Vasco.
Barrena instó a los Gobiernos español y francés a que abran una nueva etapa política y aseguró que 'deben desactivar todas las medidas represivas y de condicionamiento de la actividad política'. También pidió la constitución de una 'mesa para la resolución' sin exclusiones territoriales ni ideológicas.
El ex presidente del Gobierno José María Aznar, que reconoció que su Gobierno había mantenido contactos con la banda armada durante sus años en el poder, reprochó al Ejecutivo socialista que regrese a la 'visión tan derrotista del trato con los terroristas'.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, consideró la tregua 'un chantaje al Gobierno' porque pone como condición la celebración de un referéndum en el País Vasco.
Desde las filas de EA, su portavoz parlamentaria, Begoña Lasagabaster, pidió la creación de una mesa de diálogo con todos los partidos, incluida la ilegalizada Batasuna, cuyo portavoz, Arnaldo Otegi, tiene que comparecer ante la Justicia por los actos violentos durante la huelga del 9 de marzo. La Fiscalía va a pedir prisión incondicional para el líder 'abertzale'.
LLAMAMIENTO A LA UNIDAD
El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, pidió a las fuerzas políticas que refuercen la unidad mostrada el pasado mayo cuando aprobaron en el Congreso de los Diputados la negociación gubernamental con ETA si la banda declaraba un alto el fuego permanente.
'Vamos a colaborar con el Gobierno, con las instituciones, con la sociedad y con las víctimas para que no haya más víctimas del terrorismo en nuestro país', declaró.
Para el PSOE, el anuncio permite 'vislumbrar un horizonte en que la violencia terrorista desaparezca definitivamente de Euskadi y de España'.
'Es un momento para ser cautos y serenos y para recordar a las víctimas a la espera de que las palabras vengan seguidas de los hechos que tanto tiempo hemos anhelado', dijo el portavoz parlamentario Alfredo Pérez Rubalcaba.
/Por Inmaculada Sanz/

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