Los transeuntes iban completando las frases con sorprendente rapidez, como si nadie les hubiera preguntado antes: "Antes de morir quiero... ver a mi hija licenciarse, experimentar la gravedad cero, ir a 200 millas por hora, envejecer, entender, crear una vida, comerme todos los caramelos del mundo, ir a Roma, derrocar al gobierno, nadar con delfines...".
5
Fotos
Candy Chang, es una mejoradora de ciudades. En Civic Center, el estudio del que es cofundadora, combina arquitectura con diseño gráfico y urbanismo. Cree en las pequeñas acciones, apuesta por la comunicación vecinal, las iniciativas de barrio.
Before I die (Antes de morirme) es un compendio de su ideario: planchas de pizarra fijadas en el lateral de una casa abandonada con la frase inacabada "Antes de morir..." escrita una y otra vez con una plantilla. En una cestita metálica unida a la pizarra, tizas de colores. "El objetivo es no olvidar lo que realmente nos importa en la vida".
Dar de comer a un elefante, conocer a Justin Bieber...
"Se trata de convertir un espacio abandonado en constructivo, donde podemos conocer las esperanzas y aspiraciones de los que nos rodean", dice conmovida por la enorme cantidad de veces que ha tenido que fotografiar las pizarras para borrarlas y verlas llenas de nuevo. "Darle de comer a un elefante, vivir de verdad, conocer a Justin Bieber, ver un alce, encontrar la Atlántida". Los mensajes se apiñan, cada uno con otra letra y otro color.
Encontrar una casa para la acción artística no fue dificil: Nueva Orleans está poblada de edificios abandonados, muchos de ellos con una tragedia detrás. La de esta casa no es una excepción. La protagoniza una madre soltera que tras el huracán Katrina (2005) decidió, apasionada, invertir en una vivienda. Los contratistas la estafaron y desde entonces no logra levantar cabeza.
La historia es solo una más en la compleja situación de la ciudad. Tras el desastre, Nueva Orleans es una ciudad de pocas motivaciones. Todavía están frescos en el imaginario colectivo las epidemias, los saqueos, los cuerpos flotando, los desplazados y los 1300 muertos que causó la catástrofe, a los que se unen las secuelas en forma de ansiedad, depresión y suicidio que han tenido que soportar los habitantes de la ciudad.
El 80% de Nueva Orleans quedó sumergida. Sus habitantes, casi un 68% de ellos afro-americanos, asistieron perplejos a su abandono por parte del resto de Estados Unidos, que miraba desde la lejanía cómo aquello se venía abajo sin que el gobierno de George Bush supiera ni por donde empezar.
Candy Chang, estadounidense de origen taiwanés, de mirada infantil y traviesa, es "artista de instalaciones públicas, diseñadora y planificadora urbanística", esto último dicho en buen plan y lejos de las burbujas inmobiliarias. Su meta vital es hacer las ciudades más cómodas para la gente. Es una enamorada empedernida de de Nueva Orleans.

El grupo de Bankia admite pérdidas de 3.318 millones en 2011
Nueva cacerolada en Sol
Mueren 19 personas tras un incendio en Catar
El Atlético de Madrid ficha al 'Cebolla' Rodríguez
El Gobierno no pedirá cobrar a la Iglesia el IBI
'Trainspotting' y un disco de Iron Maiden, lo mejor durante el reinado de Isabel II
18 años de cárcel para el asesino de su hermana en Alfaz del Pi
Un clavo lanzado se incrusta en la cabeza de un niño





¡Sé el primero en hacerlo!