"En el puerto de Tarragona con la señorita Clara de las colonias del Patronato Nacional Antituberculoso. Eran gratuitas para las familias más pobres de Vallecas".
Qué sorpresón!!!. Mi padre también estuvo en la Savinosa de niño (él es de Tetuán) y me hablaba de la señorita Clara (su amor platónico de niño), y mira por dónde la he podido poner cara. Ahora a ver qué cara pone mi padre cuando le enseñe ésta foto, se emocionará, igual que he hecho yo...
Yo estuve 2 años distintos, en 1959 y 1963. Las dos veces estuve con la Sta. Domi. ¡Qué bien se portaron con todos nosotros! Disfrutamos de las deliciosas playas de la Sabinosa. La Corta, La Larga, etc.. Soy de Tetuán, de la calle Porfirio, cerca de Marqués de Viana.
Yo también estuve en el preventorio de La Sabinosa en el verano de 1963. Es uno de los recuerdos más atroces de mi infancia. La comida era una bazofia vomitiva: las lentejas tenían "cocos" y piedras, en la ensalada no era infrecuente encontrarse con algún gusano. A veces teníamos que fingir diarrea para que nos pusieran una dieta de arroz blanco y pescado hervido, que era lo único pasable en aquel muestrario de inmundicias. Nos tenían muertos de sed (un vaso y medio de agua al día). Nos golpeaban y humillaban continuamente. No podíamos correr y saltar como corresponde a la vitalidad de un niño de nueve años: tanto en los pinares como en la playa teníamos que jugar sentados y desplazarnos andando en cuclillas, porque al que se ponía de pie le daban un par de bofetones y le ponían de rodillas con los brazos en cruz; todo en aras de que engordáramos durante nuestra estancia allí.
En fin, que hay materia para escribir un libro sobre las calamidades que nos hicieron pasar aquellas mujéres sádicas y despiadadas, capaces de torturar sin piedad a unos pobres niños (niños pobres, por cierto) de apenas diez años de edad, que no parecían sino haber sido instruídas sobre métodos disciplinarios en algún cuartel de la Gestapo...
Calculo que aquellas "señoritas" tendrán ahora entre setenta y ochenta años. Espero que la vida les haya devuelto con creces toda la maldad que derrocharon con nosotros.
Yo también estuve allí- y sobreviví.-
Es curioso como hay quién tiene un recuerdo agradable y otros lo recordamos como una época de claustrofóbico encierro, malos tratos, una comida que hasta a los que siempre teníamos hambre nos daba arcadas. ¿Alguien recuerda qué hacía el señor Instructor con los que vomitaban la comida?
Recuerdo a la señorita Clara y aquel supuesto novio piloto que sobrevolaba la Sabinosa con su avioneta para lucirse o saludarla.
¿No hay forma de ponernos en contacto unos con otros y recordar en conjunto aquellos años?
Dejo aquí mi correo, agradecería a cualquier compañero de aquella época se ponga en contacto conmigo.
Un abrazo a todos/Scila
scilas@gmail.com
Hola Scila,
Mi padre si me ha contado algo de que la señorita Clara tenía un noviete. No tenía ni idea de lo de la comida, mi padre no me contó nada de eso.
Por cierto, mi padre es de Muller, en Tetuán.
Con razón se dice que unos cuentan la feria según le va . Javier y Scila dicen que les pegaban, humillaban y pasaban hambre. Yo estuve allí 2 años distintos, con la misma Sta. (Domi), y todos mis recuerdos son buenos, conmigo se portó muy bien. Debe ser como la mili, unos te dicen que lo han pasado fenomenal y para otros ha sido un calvario. Sí recuerdo que el instructor se portaba como un sargento, cosa que no nos gustaba a los niños. De la comida, no recuerdo haber pasado hambre, ni que se vomitara al comerla. Si recuerdo que en comedor siempre había olor a mejillones y patatas cocidas.
Del agua, quizá, Javier, tengas algo de razón, mis recuerdos no son los de pasar sed, más bien era que el agua de la Sabinosa era lo que en Madrid decimos "Gorda" pues estamos acostumbrados al agua del Lozoya, el mejor del mundo, y sí tenía mal sabor para nosotros, yo, y otros niños lo que hacíamos era untarnos un poco de "Profidén" en los dientes y luego beber el agua de la fuente de la Sabinosa para que tuviera mejor sabor, pero el agua no escaseaba.
Sí recuerdo los baños en sus preciosas playas, las primeras que vi en mi vida. También las marchas que hacíamos por el monte, con suizo y huevo incluido, o las excursiones a Tarragona.
Las canciones de vuelta a Madrid en el tren, llegando a Atocha: Ya vamos en el tren, corriendo hacia allá, corriendo hacia allá, y los madrileños saludando van, saludando van, y en el tren va una voz que retumba en la estación. Venid, llegad, hijos míos de mi alma, que nunca olvidarán, a la playa Sabinosa, Sabinosa del querer.
De que las señoritas tuviesen novio, ¿qué tiene eso de malo? Monjas no eran, aunque vistiesen parecido.
Carolina, yo soy de Tetuán y conozco bien la calle Muller. Pregunta a tu padre si estuvo en el Colegio Juan Ramón Jiménez, yo estuve en él.
Scila, preguntas por Emilio Espinosa, el sabio, yo no lo recuerdo, lo siento.
Por cierto Jesús, en ningún momento critico lo del noviete, o no, de la señorita Clara, tan sólo es una anécdota que a nosotros nos hacía gracia. Observabamos embobados las evoluciones de la avioneta hasta que desaparecía. Es muy posible que ni siquiera fuese cierto, allí vivimos en el rumor permanente.
Carolina... siento la descortesía pero hace meses que no entro en esta página, por eso no he contestado antes a tu comentario. Si vuelves por aquí y lees este post me gustaría contactar con tu padre, comentar con él sus recuerdos y contrastarlos con los míos.
Un cordial saludo a dambos los dos/ Scila.
Yo también estuve allí de niño. ¡Joder! ¡Qué recuerdos!.
¡Viva la Sabinosa!
Eran finales de los 50 y principios de los 60. Los de Tetuán de las Victorias (Madrid) también estuvimos allí. Chicos del Colegio Juan Ramón Jiménez.
Qué sorpresón!!!. Mi padre también estuvo en la Savinosa de niño (él es de Tetuán) y me hablaba de la señorita Clara (su amor platónico de niño), y mira por dónde la he podido poner cara. Ahora a ver qué cara pone mi padre cuando le enseñe ésta foto, se emocionará, igual que he hecho yo...
Yo estuve 2 años distintos, en 1959 y 1963. Las dos veces estuve con la Sta. Domi. ¡Qué bien se portaron con todos nosotros! Disfrutamos de las deliciosas playas de la Sabinosa. La Corta, La Larga, etc.. Soy de Tetuán, de la calle Porfirio, cerca de Marqués de Viana.
Yo también estuve en el preventorio de La Sabinosa en el verano de 1963. Es uno de los recuerdos más atroces de mi infancia. La comida era una bazofia vomitiva: las lentejas tenían "cocos" y piedras, en la ensalada no era infrecuente encontrarse con algún gusano. A veces teníamos que fingir diarrea para que nos pusieran una dieta de arroz blanco y pescado hervido, que era lo único pasable en aquel muestrario de inmundicias. Nos tenían muertos de sed (un vaso y medio de agua al día). Nos golpeaban y humillaban continuamente. No podíamos correr y saltar como corresponde a la vitalidad de un niño de nueve años: tanto en los pinares como en la playa teníamos que jugar sentados y desplazarnos andando en cuclillas, porque al que se ponía de pie le daban un par de bofetones y le ponían de rodillas con los brazos en cruz; todo en aras de que engordáramos durante nuestra estancia allí.
En fin, que hay materia para escribir un libro sobre las calamidades que nos hicieron pasar aquellas mujéres sádicas y despiadadas, capaces de torturar sin piedad a unos pobres niños (niños pobres, por cierto) de apenas diez años de edad, que no parecían sino haber sido instruídas sobre métodos disciplinarios en algún cuartel de la Gestapo...
Calculo que aquellas "señoritas" tendrán ahora entre setenta y ochenta años. Espero que la vida les haya devuelto con creces toda la maldad que derrocharon con nosotros.
Yo también estuve allí- y sobreviví.-
Es curioso como hay quién tiene un recuerdo agradable y otros lo recordamos como una época de claustrofóbico encierro, malos tratos, una comida que hasta a los que siempre teníamos hambre nos daba arcadas. ¿Alguien recuerda qué hacía el señor Instructor con los que vomitaban la comida?
Recuerdo a la señorita Clara y aquel supuesto novio piloto que sobrevolaba la Sabinosa con su avioneta para lucirse o saludarla.
¿No hay forma de ponernos en contacto unos con otros y recordar en conjunto aquellos años?
Dejo aquí mi correo, agradecería a cualquier compañero de aquella época se ponga en contacto conmigo.
Un abrazo a todos/Scila
scilas@gmail.com
Por cierto, ¿alguien recuerda a Emilio Espinosa?, el sabio como le llamábamos.
Me gustaría reecontrarle.
Scila/
Hola Scila,
Mi padre si me ha contado algo de que la señorita Clara tenía un noviete. No tenía ni idea de lo de la comida, mi padre no me contó nada de eso.
Por cierto, mi padre es de Muller, en Tetuán.
Con razón se dice que unos cuentan la feria según le va . Javier y Scila dicen que les pegaban, humillaban y pasaban hambre. Yo estuve allí 2 años distintos, con la misma Sta. (Domi), y todos mis recuerdos son buenos, conmigo se portó muy bien. Debe ser como la mili, unos te dicen que lo han pasado fenomenal y para otros ha sido un calvario. Sí recuerdo que el instructor se portaba como un sargento, cosa que no nos gustaba a los niños. De la comida, no recuerdo haber pasado hambre, ni que se vomitara al comerla. Si recuerdo que en comedor siempre había olor a mejillones y patatas cocidas.
Del agua, quizá, Javier, tengas algo de razón, mis recuerdos no son los de pasar sed, más bien era que el agua de la Sabinosa era lo que en Madrid decimos "Gorda" pues estamos acostumbrados al agua del Lozoya, el mejor del mundo, y sí tenía mal sabor para nosotros, yo, y otros niños lo que hacíamos era untarnos un poco de "Profidén" en los dientes y luego beber el agua de la fuente de la Sabinosa para que tuviera mejor sabor, pero el agua no escaseaba.
Sí recuerdo los baños en sus preciosas playas, las primeras que vi en mi vida. También las marchas que hacíamos por el monte, con suizo y huevo incluido, o las excursiones a Tarragona.
Las canciones de vuelta a Madrid en el tren, llegando a Atocha: Ya vamos en el tren, corriendo hacia allá, corriendo hacia allá, y los madrileños saludando van, saludando van, y en el tren va una voz que retumba en la estación. Venid, llegad, hijos míos de mi alma, que nunca olvidarán, a la playa Sabinosa, Sabinosa del querer.
De que las señoritas tuviesen novio, ¿qué tiene eso de malo? Monjas no eran, aunque vistiesen parecido.
Carolina, yo soy de Tetuán y conozco bien la calle Muller. Pregunta a tu padre si estuvo en el Colegio Juan Ramón Jiménez, yo estuve en él.
Scila, preguntas por Emilio Espinosa, el sabio, yo no lo recuerdo, lo siento.
Por cierto Jesús, en ningún momento critico lo del noviete, o no, de la señorita Clara, tan sólo es una anécdota que a nosotros nos hacía gracia. Observabamos embobados las evoluciones de la avioneta hasta que desaparecía. Es muy posible que ni siquiera fuese cierto, allí vivimos en el rumor permanente.
Carolina... siento la descortesía pero hace meses que no entro en esta página, por eso no he contestado antes a tu comentario. Si vuelves por aquí y lees este post me gustaría contactar con tu padre, comentar con él sus recuerdos y contrastarlos con los míos.
Un cordial saludo a dambos los dos/ Scila.