El anuncio de que Francisco Mújica Garmendia "Pakito", histórico dirigente de ETA, y los presos Ignacio Aracama "Makario", Ignacio Bilbao "Iñaki Lemona", Carlos Almorza Arrieta, Kepa Solana Arrondo y Koldo Aparicio Benito, habían sido expulsados de ETA, ha generado reacciones de las fuerzas políticas del País Vasco.
Una carta suscrita por estos seis presos, que cumplen condena en la prisión de Puerto II, en Cádiz, asegura que "esta lucha armada que desarrollamos hoy en día no sirve" cuando "se es tan vulnerable a la represión", por lo que abogaban por explotar "nuestro capital y potencial político".
ETA ha acusado a Aralar de filtrar esta carta a los medios de comunicación. Aralar es una formación política escindida de Batasuna por su discrepancia en relación al terrorismo. Su coordinador general, Patxi Zabaleta, ha sido declarado "persona non grata" por el colectivo de presos.
Zabaleta ha explicado que esta oposición mayoritaria que a su juicio existe entre los presos de ETA al mantenimiento de la violencia "se pondría en evidencia" si los reclusos no estuvieran dispersados, ya que "la dispersión se ha tornado al final en una medida en contra de aquellos objetivos por los cuales pretendidamente se inició".
La dispersión, explicó, "impide el debate entre los presos y la confrontación ideológica. Estamos convencidos de que, si estuvieran en las cárceles de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, la mayoría del conjunto de los presos se inclinaría claramente por las ideas y las conclusiones que han defendido estos seis presos".
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