Un crucero de placer que se convirtió en pesadilla
15.02.2005
Voyager1
El buque Grand Voyager, una vez averiado, tuvo que enfrentarse a una tormenta con olas de más de diez metros. La cafetería del buque quedó reducida a un amasijo de banquetas rotas y cristales. (Inmaculada Rumbo, una pasajera)