Visitación Mayoral, propietaria de una tienda de muebles. Los bancos no le concedían un crédito para su negocio. Ahora no sólo no lo necesita sino que podrá comprarle a sus dos hijas unos cuantos coches.
Por favor, con todos mis respetos, Visitación Mayoral, no quiero preguntarla con que excusa ha llegado a comunicar su nombre y apellido a los medios, pero por favor, antes que comprar "unos cuantos coches a sus dos hijas" invierta en comprarse una cara.