Un trabajador del taller del artista fallero Paco López Albert trabaja en el remate de la falla de Convento Jerusalén - Matemático Marzal, una de las de categoría especial que lleva el lema de "Falles.som". (Manuel Bruque / EFE)
Es increíble el enorme trabajo que se realiza en las fallas para luego terminar quemándolas.
Me recuerdan (salvando distancias culturales) a los mandalas de arena que realizan los monjes budistas, que primero los confeccionan laboriosamente y luego los destruyen para simbolizar así lo efímero de las cosas.